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Somos tierra, agua, aire y luz

Tiempo de lectura: 4 minutos

El ser humano precisa ajustarse al plan de la naturaleza de la que forma parte y estar en contacto con los cuatro elementos o fuerzas cósmicas. Eso nos permite extraer el quinto elemento, la quintaesencia, la energía vital.

Los seres humanos nos alimentamos de la tierra, nos revitalizamos con el contacto con el agua, respiramos el prana del aire, y nos nutrimos de la energía del sol. A través del contacto con estas fuerzas cósmicas que se manifiestan en la tierra en forma de los cuatro elementos, conseguimos nuestra energía vital. Somos tierra, agua, aire y luz. 

La madre tierra nos alimenta, nos cuida y nos protege. El agua es el principio de todas las cosas, donde no hay agua no hay vida. El aire es la vida respirando a través de nosotros, energía universal. Y el sol es el corazón de nuestro sistema planetario, generador de vida y de consciencia. El ser humano precisa ajustarse al plan de la naturaleza de la que es parte y estar en contacto con los cuatro elementos. De otra manera, sobreviviremos, pero no viviremos. 

La tierra nos conecta con la energía telúrica y nos ayuda a descargar nuestras tensiones físicas, emocionales y mentales. Al pisar la tierra recogemos su energía. Necesitamos el encuentro con la tierra, caminar descalzos sobre la hierba o la arena, cultivar la tierra con nuestras manos, tocar los árboles, aplicarnos arcilla o barro en nuestros cuerpos… La tierra nos ayuda a curarnos. Al caminar descalzos liberamos de nuestro cuerpo la electricidad estática que acumulamos al estar en contacto con los aparatos eléctricos y electrónicos. 

La madre tierra nos nutre, y como madre que es, nos ofrece sus alimentos; las frutas, las verduras, los frutos secos, los cereales, las legumbres… La tierra nos ofrece un arco iris de alimentos, desde el amarillo de un limón, hasta el violeta de una remolacha. En el color y la forma están las energías y las fuerzas de la naturaleza.

El agua es mucho más que H2O. Es un elemento cargado de información curativa. No olvidemos que el 70% de nuestro cuerpo es agua. Rudolf Steiner sostenía que el hombre es en realidad una columna líquida.

El agua recorre todo nuestro organismo permitiendo los procesos de digestión, nutrición, circulación y eliminación. El agua transporta nutrientes a las células, regula la temperaturaremueve y elimina las toxinas. El agua circula por nuestro cuerpo en forma de sangre, de linfa, de jugos digestivos, de líquido cefalorraquídeo, de líquido extracelular o intracelular como los hacen los ríos por nuestro planeta. 

Y si somos agua tenemos que beber agua para renovar nuestro mar interno. Cuando bebemos agua pura nos cargamos de la energía vital del líquido elemento. El agua no sólo nos limpia por fuera, sino también por dentro.  El agua nos descarga la electricidad y otras energías más sutiles de las que se impregna el organismo. Es aconsejable lavarse y mojarse los pies antes de dormir para «descargar» el cuerpo. Esto nos ayudará a dormir mejor. 

El aire trae consigo consciencia. Nuestra vida transcurre entre la primera inspiración y la última espiración. Dice una leyenda sufí que cuando nace el ser humano se le da un número concreto de respiraciones. Si nuestra respiración es larga y profunda, nuestra vida será igualmente larga y profunda. La respiración profunda y tranquila nos ayuda a recoger la energía del aire, nos permite relajar el cuerpo, a estar centrados y a relajar la mente. No en vano, el cerebro es el órgano del cuerpo que más oxígeno consume en relación a su peso. 

Respiramos continuamente, día y noche, y esto indica lo necesario que es respirar para vivir. En el cuerpo no tenemos reserva de oxígeno, a diferencia de cualquier otra sustancia necesaria para la vida. Nuestras células también respiran, nuestro cuerpo en su totalidad respira. El oxígeno del aire es necesario para la combustión o catabolismo de las sustancias nutritivas que ingerimos en los alimentos. De nada sirve comer alimentos sanos si no respiramos. Y disminuir la respiración es un mecanismo de defensa físico para no sentir. Cuando estamos nerviosos, preocupados, con miedo, tristeza o rabia, en vez de respirar para vivir, respiramos para sobrevivir. Por eso es bueno hacer respiraciones profundas, y caminar por un bosque respirando aire puro.

El sol es una esfera casi perfecta de plasma, pero todavía es un misterio para la humanidad. El sol nos aporta luz para nuestra consciencia, calor para nuestro corazón, y energía para nuestro cuerpo. Los alimentos vivos son concentrados de energía solar. Y nuestra piel también necesita sentir la luz, el calor y la energía del sol.

El sol es un gran destructor de microorganismos patógenos. Aumenta la circulación de la sangre, favoreciendo los mecanismos defensivos y estimulando los procesos de desintoxicación del organismo. Ayuda también en la síntesis de vitamina D, que verdaderamente es la hormona de la luz. La vitamina D acumulada durante el verano se mantiene durante el invierno y regula el metabolismo del calcio y los huesos en la época que hay poca luz solar. La luz del sol también nos ayuda a estar más vitales y animados. 

Somos tierra, agua, aire y sol, pero los seres humanos hemos cortado casi el cordón umbilical energético que nos une con la naturaleza y con el universo del que somos parte, el spiritus mundi o espírutu del mundo. Es el momento de volver a la naturaleza, volver a lo que somos. El contemplar la naturaleza, una noche de luna o el cielo estrellado, puede ayudarnos a sentir la conexión con el mundo en el que vivimos y con el universo del que formamos parte. La cadencia de la naturaleza nos ayuda a sentirnos mejor y recuperar el ritmo interno perdido. Como parte que somos de la naturaleza, también es nuestra responsabilidad cuidar de ella.

Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi
Director del Centro de Salud Vital Zuhaizpe

14 comentatios

  1. Leticia

    desde chile, muy agradecida por el hermoso y claro recordatorio!!

  2. Montserrat

    Gracias por recordar lo que realmente somos …. vida en movimiento constante

  3. Mina

    Cuidarnos para fortalecernos, para protegernos, ese debiera ser el objetivo de los países desarrollados. La verdadera medicina preventiva. Pero la verdad es que desgraciadamente vamos a contracorriente con las leyes de la naturaleza. Y así nos va…..

  4. Natividad Mur Ardanuy

    Gracias Karmelo
    Vivimos unos tiempos en que parece necesario explicar las cosas de forma complicada, con cifras, y nombres complicados de moléculas. Volver la mirada a la naturaleza, prestarle atención, y permitirnos sentirla, nos devuelve a la sencillez de vivir….
    Me gusta lo que dices: el color, y la forma, el aroma, es la información de la energía viva que nos transmiten los alimentos, el aire que respiramos, el agua que nos sostiene…Tu labor es muy necesaria. Gracias

  5. I. O.

    Eskerrik asko, Karmelo!
    He disfrutado de muy buena salud durante toda mi vida, pero ahora mismo estoy pasando por un momento muy complicado, y el proceso va a ser largo y duro, así que leerte es un auténtico bálsamo para cuerpo y mente.
    ¡Deseando pasar unos días en Zuhaizpe esta primavera, si mi situación me lo permite!

    • Zuhaizpe

      Muchísimas gracias por leernos y por tus palabras! Desde Zuhaizpe, te mandamos un fuerte abrazo y muchos ánimos para seguir con este proceso que nos comentas, y estaremos encantados de tenerte por aquí en nuestra próxima temporada! Te esperamos!

  6. Mariela Loubet

    Bellísimo artículo! Gracias Karmelo.

  7. Mari Carmen

    Ha sido un placer Leerte Karmelo muchas gracias. Volver a nuestra esencia olvidada como olvidamos el comportamiento natural de las cosas de la naturaleza de sus elementos como muy bien dices. has conseguido que me vuelva a plantear muchas cosas, Me llegas al corazón. Espero volver a Zuhaizpe, fue una experiencia Maravillosa.

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