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Tiempo de lectura: 7 minutos

“Que no nos pase la vida

esperando mejores tiempos”.

Mario Benedetti

¿Que imagen te viene a la cabeza cuando piensas en fin de año? Tal vez pienses en la fiesta en si, con la cena, las uvas, las campanadas, y todos los rituales para llamar a la buena suerte; tal vez te conectes con la idea de hacer balance de lo vivido durante los últimos doce meses, o incluso con los proyectos que te gustaría para la nueva época que se inicia… Sea lo que sea, estarás de acuerdo conmigo en que representa un momento del año que a nadie nos deja indiferentes…

Así que llevaba yo unos días conectando con el final del año y su sentido como paso del umbral, como rito de pasaje, cuando cayó en mis manos un escrito que hablaba de las “cuatro leyes de la espiritualidad” que se enseñan en la India. Ya sabemos que ese país de oriente es el país del misticismo, así al menos parece, y sin ánimo de ponerme ni excesivamente profunda ni trascendente, simplemente me pareció muy sincrónico que el texto apareciese en el momento en que estaba yo iniciando mi balance introspectivo de lo vivido este 2020, un año incierto y confuso, con sus sombras y sus luces, y me pregunté como sería hacer la retrospectiva del año bajo la perspectiva de estas cuatro leyes.

No es que no podamos hacer un balance introspectivo de cómo va nuestra vida en cualquier momento del año, sin embargo coincidiréis conmigo en que hay dos momentos que se prestan a ello de manera especial: la “vuelta al cole” en septiembre y fin de año, momentos en que cobra más sentido la idea de final de un ciclo e inicio de algo nuevo. Es entonces cuando muchos nos paramos a reflexionar y, tal vez, tomemos la decisión de hacer algún cambio, comprometernos con alguna nueva meta, dejar atrás algo que ya no nos sirve…

Y en este paso del umbral al nuevo año, en este momento de revisión, de agradecer, de soltar lo que no nos sirve y abrirnos a lo nuevo, te invito a que realices tu propia retrospectiva bajo el enfoque de las cuatro leyes espirituales, con el ánimo de cerrar esta nueva vuelta al sol de este año que se ha presentado cuando menos, con cosas impensables e inimaginables y muchos límites a la libertad personal.

El sol se representa con el oro y el oro es el metal del corazón. Los antiguos alquimistas hablaban de que el punto final de toda curación se lograba a través del “aurum potabile” (oro potable). Ese oro potable tiene que ver con la luz, la energía y el calor; con la energía del corazón, con lo más luminoso, energético y amoroso que hay en ti. Así que desde ahí te invito a que recorramos juntos las cuatro leyes.

Primera ley: “La persona que llega es la persona correcta”

Si respiras un poco esta ley y le das espacio dentro de ti, comprenderás la profundidad de lo que afirma. Viene a decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad: todas las personas que forman parte de ella están allí por algo; tiene sentido que sean para nosotros, pues de alguna manera nos permiten experimentar, aprender y avanzar en nuestra vida. Esa persona nos complementa, ella nos completa.

A veces la persona que forma parte de nuestra vida alimenta nuestra luz y amor, nuestro “oro” interior. Otras, como dicen los chamanes, es el “pinche tirano” que está ahí para facilitar un aprendizaje difícil. Y, en ocasiones, ni siquiera somos conscientes de la cantidad de personas que entran y salen continuamente de nuestra vida regalándonos oportunidades de compartir, de cambio, de transformación, de crecer… Nadie sobra. Nadie falta. Las personas que están, son las que son, y eso es lo adecuado, lo comprendas o no.

Así que te invito a que por unos instantes cierres los ojos, te conectes con tu corazón y sientas en él a todas las personas que forman o han formado parte de tu vida este año. Busca la manera de agradecer todo lo que han compartido y/o seguirán compartiendo contigo, y todo lo que has crecido junto a ellas o incluso por ellas… Y, si es posible, exprésaselo o visualiza que, de algún modo, tu agradecimiento les llega.

Haz un recorrido por los vínculos que has creado en este año. ¿Cuáles te han fortalecido y aportado “oro”, y cuáles otros han sido un lastre y un peso del que tal vez conviene separarse? ¿Qué relaciones requieren que las cuides y alimentes más? ¿A quién tendrías que decir adiós o hasta luego?

Si te paras un poco en estas preguntas, tal vez te des cuenta de que vives gran cantidad de experiencias con la gente que te rodea a lo largo del año que te pasan desapercibidas, bien porque las das por hechas, bien porque no las pones en valor… pero van conformando tu mosaico personal. Que esas experiencias sean transformadoras (o bloqueadoras) es nuestra labor. Recuerda, como dice el refrán, que sólo tienes de valor aquello que no puedes perder en un naufragio… y a veces, sólo cuando naufragamos ganamos consciencia de lo afortunados que somos.

Segunda ley: “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”

Las cosas que ocurren en nuestra vida a veces no tienen nada que ver con nuestros pensamientos, decisiones o acciones, ni con los sueños y planes trazados, pero como dice otro proverbio “lo que viene, conviene”. Se trata de otra perspectiva desde la que poder comprender que todo lo que sucede en nuestras vidas, lo aceptemos o no, es perfecto y ocurre por algo, aunque la “razón” la comprendamos a su debido momento.

Como diría El Principito lo verdaderamente importante, no podemos verlo con los ojos ni entenderlo con la cabeza, lo esencial sólo se ve con el corazón. La mayoría de las conexiones tan solo pueden intuirse y comprenderse con el corazón. Todo lo que nos ocurre está ahí para que aprendamos algo acerca de nosotros mismos y de quienes somos. Tenemos toda la vida encaminada hacia el autoconocimiento. Y el dolor lleva consciencia a partes de nosotros que no queremos ver.

¿Cuáles han sido las situaciones más difíciles a las que te has enfrentado este año? ¿Para qué te han servido? ¿Puedes abrazar al que eras entonces y al que eres ahora? ¿Puedes llevar lo difícil y doloroso a un buen lugar? ¿Qué has aprendido de todo ello?

Las preguntas también pueden ir en otro sentido. ¿Qué sorpresas o alegrías inesperadas has vivido este año? ¿Cuáles han sido tus momentos más felices, los hayas buscado o no? ¿Cómo es para ti aprender y crecer cuando la vida te va bien?

Nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Lo que vivimos es lo único que podía haber pasado, aunque a veces nuestro ego se resista a aceptarlo. Y en parte es porque estamos acostumbrados a preguntarnos sobre el por qué de las cosas en lugar de para qué. El para qué ayuda a ver una situación, por difícil o dolorosa que sea como oportunidad. El por qué a menudo nos ancla en el problema, o dificultad, victimizándonos. Como dice la canción “nada de esto fue un error”.

Tercera ley: “En cualquier momento que comience es el momento correcto”

Las cosas suceden cuando tienen que suceder, cuando estamos preparados. Es entonces cuando algo nuevo sucede, con independencia de la fecha que nosotros nos marquemos en el calendario. Todo comienza cuando toca, ni antes, ni después.

Es importante tenerlo en cuenta para no dejarnos llevar por la impaciencia o la prisa. Todo empieza a su debido momento. Ahora que nos solemos proponer objetivos nuevos con el comienzo del año conviene no olvidarlo.

Te propongo que observes si lo que te propones es algo que te motiva, te interesa, y es algo que realmente quieres hacer, sino pondrás mucho esfuerzo al principio en conseguirlo pero puede que mas tarde pospongas o abandones ese reto. Focalízate en cada paso de avance que das, enfócate en algo que pueda dar sentido a tu vida, eso es lo que mantendrá la energía y constancia que necesitas para conseguir tus objetivos.

Decía Juan Ramón Jiménez: “No corras, ve despacio, donde tienes que ir es a ti solo”. Al final se trata de eso. Cada año que vivimos nos ofrece experiencias de vida que nos ayudan a completarnos como seres humanos. Y conviene no apresurarse ni pasar corriendo por la senda de la vida. Cuando menos te lo esperas, del camino emerge, con el ritmo y tempo adecuado, aquello que necesitas vivir, aunque a veces no sea lo que deseas.

Cuarta ley: “Cuando algo termina, termina”.

Parece una perogrullada pero es así de simple y, a pesar de ello, qué difícil nos resulta a veces darnos cuenta de que algo ha terminado ya.

La vida es una sucesión de ciclos que comienzan y terminan. Como en la lemniscata, cada final siempre es el comienzo de algo nuevo. Pero ¿cómo podemos verlo de esa manera? ¿Cómo podemos ver un final como una oportunidad de algo nuevo y no como un fracaso? ¿Cómo seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con la experiencia que ha finalizado?

Una buena manera es focalizarnos en el presente, en lo que nos toca vivir aquí y ahora, en lugar de culparnos por las cosas del pasado que no han ido bien o martirizarnos por los errores cometidos. Conviene hacer las paces con nuestra historia personal. Mirar de frente a todo lo que forma parte de nuestra vida. Sólo cuando asumimos y aceptamos esas experiencias, nos liberamos de su peso para continuar nuestro camino. Y estas experiencias son verdaderamente transformadoras.

¿Estás disponible para dejar ir este año que concluye? ¿Qué palabra o frase define tu año ahora que está a punto de terminar? ¿Qué titular te gustaría que acompañase tu nuevo año?

Un nuevo viaje hacia adentro

Un año es un viaje alrededor del sol, del corazón del sistema solar, y del sol de nuestro corazón. El final y el comienzo en un proceso sin fin de un viaje hacia adentro para convertirnos en seres más completos y más conscientes. Una oportunidad de oro para festejar en quienes nos vamos convirtiendo.

Cada año que termina es una invitación a reconocer con gratitud lo vivido y a todos los que lo hicieron posible; soltar lo que ya terminó para dar espacio a lo nuevo y valorar todos los aprendizajes incorporados, pues todo ello nos ha ayudado a ser lo que somos y a estar donde estamos. Siempre más completos, más despiertos, con más empatía, con más corazón…

Si tuviera que elegir una de las cuatro leyes para cerrar con la energía del oro mi año, sin duda sería la primera. Echando la vista atrás puedo reconocer con generosidad que cada persona que ha pasado por mi vida ha dejado su huella en mi, ayudándome a ser mejor.

Así que, sin rubor, quiero expresar mi agradecimiento a todos los que me han permitido crecer a nivel profesional al recorrer junto a ellos los sinsabores de la vida, a los maestros que este año me han enseñado y de los que he aprendido, más allá de la técnica, un desde donde especial, a mi familia por darme un lugar al que pertenecer y a toda la familia planetaria porque junto a ella avanzo en el devenir de la vida.

Y tu, mas allá de la fiesta, ¿cómo eliges terminar el año?

Amalia Castro
Piscóloga Sanitaria Gi1716
Directora de Zuhaizpe

29 comentatios

  1. Adelina Cardona

    Gracias

    Que sea un año lleno de amor y compasion.

  2. Maria

    Gracias
    Constantemente necesitamos recordarnos unos a otros
    lo esencial.

  3. Maite Learreta

    Soltando lastre para seguir con ilusión para adelante. Gracias Urte Berri On

  4. Ana B

    Gracias Amalia,
    Una lectura preciosa para este último día del año y para comenzar el nuevo desde un lugar sereno.
    Deseo lo mejor a toda la familia de Zuhaizpe en el nuevo año y los siguientes!

  5. Lucía Mateos Berrio

    Muchas gracias Amelia.
    Me habéis aportado mucho cuando compartí vuestra energía. Confío en poder repetirlo.
    Fuerte abrazo.
    ¡Salud y Felicidad para el Nuevo Año!
    Lucía

  6. Entrañable reflexión Amalia para acabar el año 2020 y pensar en los nuevos propósitos para el 2021.
    Muchas gracias.

  7. José Manuel de Matos Penaforte

    Gostei, palavras sábias que me ajudarão na criação do ouro em meu coração.
    Bem hajas, Até mais tarde.
    .

  8. Mariona Subirana

    Gracias Amalia. Ha sido fantastico descubriros y conoceros. Vuestra enseñanza y acompañamiento son mucho más profundos de lo que pensava. Todo el equipo de Zuhaizpe es fantástico, TODO el equipo. Para mi el 2020 ha sido la parada, la reflexion y la introspección. Espero que el 2021 sea la puesta en marcha de otra forma de vivir más respetuosa. Un fuerte abrazo.

  9. […] Otra vuelta al Sol (zuhaizpe.com) Amalia Castro. […]

  10. María Begoña

    Gracias por recordarnos que todo lo que ocurre en cada momento es perfecto.

  11. Cecilia

    Me encantó!!!!! gracias por tu bellísimo artículo, me haz dejado pensando
    saludos

  12. Leire

    Muchas gracias Amalia por el : es el momento idóneo también para recordar esas leyes…Se agradece mucho la labor que hacéis desde Zuhaizpe! 🙏🥰🥰

  13. ana

    Amalia me encanta tu reflexión , las cuatros leyes es un resumen fantástico lo tendré presente, algún día me apuntare a un retiro en vuestro centro, muchas gracias

  14. elli

    En el hemisferio sur con 40 grados de calor…….. la navidad y el fin de año son vivencias dificiles…….. la retrospectiva es mas desde la conciencia
    pues el clima te tira a salir, al agua, al afuera en todo sentido.

  15. Asun Palacios Jiménez

    Gracias por compartir por estar abiertos a todos. Feliz y saludable año

  16. Iolanda Calvo Urgell

    Gracias a todo el equipo por acogerme, acompañarme y cuidarme con tanto cariño, y por seguir ahí en este año que justo empieza a desperezarse.
    Un abrazo infinito para todos.

    PS: Felicidades a Karmelo desde Barcelona, que sé que es su cumpleaños. 🙂 (otro capricornio)

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