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Tiempo de lectura: 4 minutos

Silencio

Me gusta escuchar. Me gusta cuando te escucho. Sobre todo, cuando lo hago desde ese lugar interno en el que te voy dando espacio. Cuando dejo resonar en mí todo lo que me cuentas y, de la mano viene, también, lo que no me cuentas; esas señales apenas imperceptibles que tu cuerpo manifiesta debajo de tu voz. Cuando veo lo que tus ojos expresan y percibo lo que tu alma susurra. Esa escucha, mi escucha, requiere SILENCIO.

Presencia

Parece sencillo, pero no lo es tanto. El silencio del que hablo no se crea únicamente dejando de hablar. Se trata de entrar en un resonar que aquieta mi mente para que mi ego se eche a un lado y ceda el espacio necesario para ESTAR CONTIGO, con quien tú eres, más allá de lo que me cuentas y te cuentas. 

Estar presente: cuando me silencio, puedo acoger desde mi vientre, el eco que tu alma deja en la mía.

Por curiosidad…

Al escucharte, se despierta mi curiosidad y quiero saber de ti, vislumbrar lo que vives y lo que no te dejas vivir, tus deseos, tus pesares, lo que te mueve, lo que te frena, lo que te permites y no te permites… En ocasiones despunta mi aburrimiento, sobre todo si compruebo que lo único que quieres es oírte sólo a ti. Ahí siento que no me permites un lugar a tu lado para acompañarte. La mayoría de las veces, sin embargo, fluye mi agradecimiento, porque a través de ti PUEDO VERME yo.

Cuando te escucho, te veo. Cuando te veo, me veo.

Cuando me escucho a mi misma lo hago bajando a mi vientre, pues es ahí, en mis entrañas, donde mi VERDAD me habla. Puede ser desde la sutileza de un susurro o desde un grito desgarrado de dolor. Puede hablarme tras un llanto contenido o a través de una ruidosa carcajada de contento interno. A veces, me muestra cosas que yo misma no quiero oírme. Y sí. Aún así, me gusta escuchar cuál de las cuatro emociones está liderando por dentro cada instante de mi vida. 

¿Cuál es la necesidad?

Lo que más me cuesta es escucharme MI MIEDO. Permanecer asustada, insegura, sintiendo la falta de suelo bajo mis pies y la respiración estrecha en mi cuerpo.  

En momentos así, me hago esa misma pregunta que tantas veces os animo a que os hagáis vosotr@s cuando estáis en Zuhaizpe: ¿Qué estoy necesitando, ante esta situación para sentirme un poco más segura y confiada? De nuevo, SILENCIO. Porque trato de buscar dentro, no sólo una respuesta, sino la más concreta y accesible; la que me ayude a dar UN SIGUIENTE PASO. 

Acción

Ocasionalmente, esa respuesta pasa por compartir la situación con alguien. Tal vez, pedir un abrazo o un consejo… Sé que si no le doy espacio al miedo, no puedo seguir adelante. Es condición “sine qua non” para comprender, avanzar, SEGUIR. Y sin embargo el miedo, junto a la rabia (ira) tienen tan mala prensa…

No dormir para despertar

En esta época de cambios e incertidumbres, el miedo es la emoción que no me deja dormir(me), no nos deja dormir(nos) -en sentido literal y figurado-. El miedo no nos deja dormir para que despertemos. Mucha gente que viene a Zuhaizpe no duerme salvo con medicación porque, de ese modo, se “adormecen” sus inseguridades, preocupaciones, miedos, tristezas, enfados…

A mi también me pasa; más de una vez, cuando de manera inconsciente estoy muy preocupada por algo, suelo desvelarme por la noche. Y es justo ese “desvelarme” (que quiere decir “quitarme el velo”) lo que me informa de que hay algo por dentro que necesita ser escuchado, aunque yo misma me niegue a oírlo. Es mi SEMÁFORO ROJO, “mi algodón que no engaña”, como decía aquel anuncio publicitario J

Alta tensión

Sin embargo, el lenguaje de la rabia en mí es otro. Yo la detecto a través de la TENSIÓN muscular, una rigidez que puede variar de lugar (a veces es en la espalda, otras en la nuca, raramente se me manifiesta en forma de dolor de cabeza…). Afortunadamente, esos síntomas van apareciendo cada vez con menor frecuencia. Pero cuando lo hacen, de nuevo soy capaz de agradecer esas llamadas de atención que me invitan a PARAR y a preguntarme: ¿Dónde he perdido terreno? ¿A qué tengo que poner límite? ¿Estoy diciendo que sí quiero cuando, en el fondo, quiero decir “NO”? 

Cuestión de ritmo

La tristeza es otro cantar. Para mi es fácil reconocerla y darle espacio. Yo, que soy una mujer de acción, incapaz de estarme quieta un segundo cuando se trata de trabajo, la siento en parte como un regalo, puesto que instala en mí un ritmo lento que he aprendido a RECIBIR, a acoger, casi, como si fuera un bálsamo… 

Sorpresas me da la vida…

Y mi descubrimiento último ha sido la gran sonrisa interior que siento dentro cuando la vida fluye y, sobre todo, yo fluyo con ella. El regalo que la vida te ofrece cuando tomas consciencia y te quedas con ella en el presente. “Nada que hacer, nada que pensar, solo estar, ESTAR ESTANDO”.

La escucha del otro

He aprendido también a valorar y honrar los momentos en los que me siento ESCUCHADA POR TI, por tod@s. A veces, la escucha es de mi equipo Zuhaizpe. Otras, es ese momento mágico en el que soy consciente de que mis palabras abonan un lugar de silencio hondo, de atención quieta. Acontecen en la actividad que, en Zuhaizpe, llamamos “Los compartires”, con el grupo de personas que nos acompañan y a las que nosotr@s acompañamos cada semana. 

Honrar lo que es

Me emociona de una manera preciosa y me sobrecoge la PROFUNDIDAD que se abre en esos instantes. Y me doy cuenta de que lo que se está escuchando no es tanto lo que digo, sino el “DESDE DÓNDE”; ese espacio invisible a los ojos (que diría El Principito) en el que se producen los verdaderos ENCUENTROS.

En esa ráfaga de tiempo inexistente, en el que yo misma percibo ese lugar de grandeza – me atrevería a decir casi “sagrada”-  no me queda otra que HONRAR LO QUE ES y es dicho con mi voz, que no es del todo mi voz, ya que quien habla cuando te toco el alma, no es mi pequeño yo (el de Amalia Castro), es la voz que surge cuando se hace el silencio de mi misma.

Un abrazo y hasta el próximo post!

Amalia Castro

Directora de Zuhaizpe

15 comentatios

  1. CONCHI Pagola

    Me gustaria aprender de esos silecios y miedos, ahora mismo estoy en un momento muy delicado, tengo miedo, me han hecho muchisimo daño, etc y busco ayuda.

  2. Adelina Cardona Prat

    Gràcies.

  3. Yo llevo tanto tiempo intentando aquietar mi mente y pensamientos
    Que al final me e rendido

    • Zuhaizpe

      Hola, Pilar! Rendirse a veces es una manera de aceptar 😉 Los pensamientos no se detienen, pero hay herramientas para, sencillamente, observarlos y que no se nos lleven por delante. Vente a Zuhaizpe y lo compruebas por ti misma (uno de nuestros cuatro pilares de la salud es la “respiración consciente”. Otro, “contacto con la naturaleza” … Hay muchas cosas que podemos hacer por nuestra salud (y salud también es “quietud” mental). Un abrazo respirado!

  4. Aitziber Matxain

    Precioso. Leer estas palabras me concetan con lo mas profundo, con la quietud, el silencio de mi interior. Besarkada bat!!

  5. Gladys

    Qué bonita, Amalia, tu forma de hablar de la contratransferencia. Admiro la entrega que tienes en tu profesión.

  6. Nekane

    Cuántas ganas de conoceros en persona, porque de otras formas hace tiempo que compartís mi vida, cuántas ganas de que me pudiérais escuchar… pero a veces la vida no te lo permite, tendrá que ser más adelante. Me encanta leeros, veros y escucharos. Gracias

  7. Que bonito lo has expresado Amalia, me ha encantado 💛 gracias por compartir 🙏 ✨

  8. Pilar

    Estoy en medio un laberinto de cambios, y no encuentro por donde salir.
    Odio, odiando que odio, un sentimiento que niego en mi.
    Envidio queriendo deshacerme de este sentimiento.
    Necesito luz, porque siento que yo no soy esa.

    • Zuhaizpe

      Hola, Pilar! Gracias por compartir. ¡Claro que no somos nuestros sentimientos! Ellos van y vienen, son cambiantes como nuestras emociones. Si te apetece, llámanos y vemos la mejor manera de poderte acompañar. Un abrazo lleno de luz! 😉

  9. Muchas gracias por la esencia de este contenido.

  10. Marisa

    Estupenda reflexión!
    Eskerrik asko

  11. Ruth

    Ze ederra! Que suerte poder sentirte tan cerca Amalia, Eskerrikasko,

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