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El Ayuno como puesta a punto

Tiempo de lectura: 12 minutos

El organismo sano cuenta siempre con un depósito de reservas nutritivas necesarias que le ayudan a salir del apuro cuando se encuentra, por necesidad, durante varios días sin alimentos. Durante el ayuno el organismo puede curarse y normalizarse a sí mismo con más rapidez y eficacia. Se pone al día en los retrasos de eliminación de sustancias de desecho y tóxicas y en la reparación de tejidos y órganos.

Rara vez le damos unas vacaciones al aparato digestivo. Los órganos digestivos se ven sobrecargados de trabajo por el exceso de una alimentación no adecuada. El ayuno es una buena manera de “dar vacaciones” a todos los órganos digestivos, incluidos el hígado y el páncreas.

Cuando hay una crisis de desintoxicación (enfermedad aguda), un dolor físico y también cuando la persona se encuentra cercana a la muerte, son momentos buenos para ayunar. En esos momentos, con frecuencia, no hay ganas de comer, se pierde el apetito. La persona incluso puede sufrir vómitos. El cuerpo rechaza la comida y si comemos aumentamos el dolor y el sufrimiento.

Al contrario de lo que puede parecer, en el ayuno no se pasa hambre. En el momento que el cuerpo recurre a sus grandes recursos en grasas desaparece la sensación de hambre. Solo puede quedar esa necesidad psicoemocional de comer para tapar angustias y emociones varias.

A TENER EN CUENTA EN EL AYUNO

La persona que ayuna debe descansar para que el máximo de energía esté disponible en el proceso de eliminación y “puesta a punto” del organismo. Mediante el descanso y el ayuno o descanso fisiológico, ahorramos energía y dicha energía es dirigida hacia la recuperación. En el ayuno, el cuerpo no necesita gastar energías en la digestión y asimilación de los alimentos. Extrae su energía de las sustancias “predigeridas”, asimiladas y en reserva por todo el cuerpo, especialmente en el hígado, en la grasa y en el músculo. Durante el ayuno el cuerpo no deja de comer, come a plato puesto, de sus propias reservas.

Este ahorro de energía hace que la inteligencia somática o corporal, el médico interno del organismo, inicie el trabajo de “limpieza” corporal y recuperación de las zonas alteradas. Es momento de eliminar y no de ingerir alimentos. Predomina, como decían los antiguos, el solve (catabolismo) y disminuye la acción del coagula (anabolismo). 

Es importante que el ayunante este tranquilo, relajado y si es posible en contacto con la naturaleza, de la que se alimenta a partir de los 4 elementos de la Naturaleza: de la tierra, el agua, el aire y el sol. Se recomienda mantener la ventana de la habitación abierta para no volver a respirar las sustancias volátiles y tóxicas eliminadas a través de la respiración durante el periodo de ayuno. Actualmente, el ser humano necesita comer menos y respirar más.

Un ayuno de más de dos o tres días es necesario que sea controlado por un médico especialista en el control del ayuno. Una persona enferma siempre debe de ayunar bajo estricta vigilancia de un médico especialista en ayunos. La persona que toma medicamentos no puede interrumpirlos sin consultar con el médico. 

En los casos en los que no está aconsejado un ayuno podemos hacer una dieta a zumos (de frutas y verduras) frutas o crudos (frutas o ensaladas) que facilita el proceso de eliminación, de desintoxicación.

EL AYUNO COMO TERAPIA MAGNA

El ayuno, bien hecho, es verdaderamente efectivo para dar un buen “repaso” al cuerpo, es Terapia Magna.

Al poder curativo, ya presente y activo dentro del organismo, se le presenta la mejor oportunidad para realizar su trabajo cuando la persona ayuna. Al no ingerir comida canaliza su energía hacia la eliminación y regeneración celular, pudiendo recuperar el tiempo atrasado en la eliminación, consecuencia de la sobrecarga de los órganos de desintoxicación.

SÍNTOMAS QUE PUEDEN APARECER EN EL AYUNO

Es posible que durante el ayuno no surjan síntomas especiales, eso ocurre en las personas más sanas. Pero debido al tipo de alimentación desnaturalizada y los hábitos de vida antinaturales que llevamos, pueden aparecer síntomas curativos un poco desagradables. No son agradables, pero no son graves. Durante el ayuno, a veces, el cuerpo parece que empeora para curarse. De la misma manera, un alcohólico que deja de beber o un toxicómano que deja la droga parecen que empeoran. Por supuesto, el alcohol es una droga, legal, pero droga.

Los peores días del ayuno son, por diferencia, el segundo y el tercero. A partir de ahí los síntomas van normalmente desapareciendo, con rapidez. Al principio del ayuno predominan los síntomas de desintoxicación. Con el paso de los primeros días de ayuno disminuyen dichos síntomas de desintoxicación, que a veces son algo desagradables, para dar paso a la regeneración. Al principio del ayuno predomina la eliminación, al final la regeneración. Y pueden aparecer síntomas padecidos hace muchos años de enfermedades o trastornos no curados, con frecuencia aliviados con medicación, pero no curados, no restaurados. No podemos olvidar que aliviar los síntomas de una enfermedad con medicamentos no es curar, aliviar es aliviar. Solo podemos curar cuando transformamos la raíz de la enfermedad.

Vemos a continuación diversos síntomas frecuentes que indican procesos de autocuración durante el ayuno. Estos síntomas son leves, pero más o menos desagradables.

Dolor de cabeza

El dolor de cabeza, que normalmente dura unas horas y rara vez se alarga un poco más, es un síntoma muy frecuente, especialmente en las personas que tienen antecedentes de cefaleas o migrañas (dolores de cabeza). Este dolor de cabeza puede aparecer con el simple hecho de dejar de tomar café, comer una alimentación sana o descansar. Muchas personas tienen síntomas de desintoxicación durante el fin de semana cuando descansan o cuando inician sus vacaciones. Cuando el cuerpo descansa no gasta tanta energía hacia el exterior (trabajo físico o mental, preocupaciones, etc). Esa energía interiorizada se canaliza a los procesos de eliminación, desintoxicación, regeneración y con ello aparecen los síntomas de desintoxicación y de autorreparación. 

La boca seca, la lengua saburral

La cantidad eliminada de saliva disminuye y se siente la boca seca. La lengua puede volverse blanca, muy blanca o cargada (saburral), a veces amarillenta y la boca pastosa. En la lengua aparecen a veces “manchas”, en lo que se conoce como lengua en forma de mapa geográfico.  Hay mal gusto de boca. Incluso el agua de bebida nos puede saber mal a consecuencia de ello. Estos síntomas van descendiendo y la lengua se va volviendo más rojiza a medida que avanza el ayuno.

El aliento puede ser “cargado” y fuerte, fétido, intestinal o cetónico (olor a acetona). El olor dulzón a acetona indica la utilización especial de las grasas durante el ayuno para extraer la energía necesaria para el organismo. En ese momento las grasas almacenadas en el organismo se catabolizan en forma de cuerpos cetónicos, entre ellos la acetona. La acetona da ese olor dulzón y fisiológico de la grasa en disolución. El olor a acetona es totalmente normal en el ayuno.

A veces tienen lugar una sensación de estómago lleno o incluso nauseas o vómitos, que indican el trabajo de regeneración del conducto digestivo y la eliminación de sustancias tóxicas a través de la bilis. Cuando la bilis, cargada de sustancias tóxicas llega al duodeno,  irrita la zona y como reacción el cuerpo provoca el vómito para desintoxicarse.

Sentimiento de menos fuerza física

Hay un sentimiento de menos fuerza muscular o debilidad que aparece, aunque varía mucho de persona a persona. Ocurre con frecuencia, que cuando más descansamos durante el ayuno más débiles nos sentimos. Hay una mayor interiorización de la energía y eso es beneficioso para el trabajo de eliminación y regeneración.

Cuando la persona lleva una alimentación sana o ha hecho algunos ayunos antes, los síntomas desagradables no aparecen o apenas aparecen durante el ayuno. 

Molestias de estómago

Con relativa frecuencia durante el ayuno aparecen molestias en el estómago, hígado o intestino que indican los procesos de eliminación de sustancias tóxicas y la regeneración de las zonas enfermas o “sensibles” a causa de procesos físicos o psicosomáticos anteriores. 

La aplicación local de una bolsa de agua caliente en el abdomen o en la zona hepática puede calmar o aliviar las posibles molestias en el aparato digestivo que pueden aparecer durante el ayuno. Podemos calmar igualmente los síntomas estomacales molestos bebiendo agua caliente o caldo ligero caliente. 

Si decimos que una persona tiene sensación de estómago lleno, la boca seca, la lengua blanca, nauseas, vómitos; nos parecerá que la persona está “empachada”, ha comido en exceso. Pero curiosamente los mismos síntomas acompañan al ayuno, cuando dejamos de comer. Los extremos se tocan, esta vez.

Descenso de peso

El descenso de peso es bastante rápido al principio del ayuno, aunque en algunas personas es más lento. La pérdida de los primeros días es debido principalmente a la eliminación del agua retenida en el cuerpo y las sustancias de desecho y tóxicas almacenadas en los tejidos y órganos. Al principio del ayuno aumenta la eliminación de agua por la orina. A veces la persona pierde más en volumen corporal que en peso y notan que la ropa les queda más suelta. En cambio no bajan los kilos.

Nunca debemos olvidar que la finalidad del ayuno no es el descenso de peso, aunque ese descenso es consecuencia de la eliminación de sustancias tóxicas acumuladas durante años en el interior del organismo. Cuando la finalidad del ayuno es bajar kilos, la persona sube de peso muy rápidamente con la realimentación. La ansiedad aumentada al dejar el ayuno puede hacerle descontrolar y comer en exceso o ingerir alimentos no adecuados. Y hay que recordar que  frecuentemente no comemos por hambre ni necesidades nutritivas, sino para tapar las emociones. O mejor dicho no comemos sino tragamos. 

Sensación de mareo

Algunas veces ocurren mareos durante el ayuno, sobre todo al levantarse de forma brusca, por eso es bueno levantarse poco a poco, por etapas (estar un rato sentado antes de ponerse de pie). Es lo que se conoce como hipotensión ortostática.

La orina

La orina se vuelve más oscura, olorosa y concentrada en sustancias tóxicas. Puede aparecer “cargada” de sedimentos en forma de arenilla. He llegado a ver varias veces a lo largo de más de 40 años que empleo el ayuno terapéutico, piedritas del tamaño de un grano de arroz en personas con antecedentes de cálculos o “piedras” renales.

Sensación de frío

Hay una mayor sensación de frío en los pies y en las manos. Síntomas de interiorización de la energía y de la sangre hacia los órganos internos. Para aumentar el proceso de desintoxicación la sangre se retira de las zonas más periféricas. 

Una bolsa de agua caliente (no una manta eléctrica), puede ser una buena “compañera” para mantener los pies calientes. Toda corriente eléctrica provoca un campo magnético a su alrededor que puede alterar el campo electromagnético de nuestras células y tejidos. Por eso preferimos la bolsa de agua caliente. Toda persona a la que se le hace difícil imaginar al cuerpo como corrientes electromagnéticas, solo tiene que recordar que muchos métodos de diagnóstico médico se basan en ello: electrocardiograma, electroencefalograma, electromiograma, resonancia magnética,…entre otros. Y cuando alguien tiene una parada cardiaca se le aplica una descarga eléctrica sobre el corazón, y lo mismo se hace en la cardioversión eléctrica. En la medicina del futuro será normal contemplar al organismo humano como un campo electromagnético.  

Aumenta la sensibilidad de los sentidos

Durante el ayuno desciende mucho la tolerancia, a los ruidos, a la luz, a la relación con los demás. El ayuno favorece el retiro y la interiorización física y psíquica. No es casualidad que en las civilizaciones antiguas se realizara el ayuno en momentos de retiro y meditación. 

Se recomienda hacer el ayuno en un lugar tranquilo y sin ruidos. El ayuno en contacto con la naturaleza ayuda a la curación. Y si no es posible, una habitación aireada y limpia y unas cuantas flores nos pueden hacer salir del paso de forma airosa.

La persona ayunante se hace especialmente sensible a los olores: del tabaco, perfumes,…incluso puede llegar a marearse ante los olores fuertes de colonias y desodorantes químicos y sintéticos.

Durante el ayuno la persona se cansa cuando habla mucho o le agota las visitas de los familiares. Ambas cosas les saca hacia el exterior y no les permite vivir el ayuno desde su propio centro, interiorizando.

Insomnio 

Todos sabemos que una comilona nos lleva a la siesta o a descansar durante unos minutos después de comer. Por el contrario, con frecuencia durante el ayuno aparece el insomnio o hay una disminución de la capacidad para dormir. La persona que ayuna duerme menos. 

Especialmente, durante los primeros días de ayuno hay un aumento de la adrenalina y la noradrenalina, y ambas hormonas tienen como efecto estimular o llevar al estado de alerta. En consecuencia, se duerme menos durante el ayuno. Por el contrario, las personas que llegan agotadas al ayuno por trabajar en exceso y no descansar, pueden dormir más que nunca durante el ayuno.

Olor corporal

El ayunante se queja de olor corporal que no desaparece por mucho que se duche o bañe. Es un olor corporal que indica procesos de desintoxicación. El cuerpo está en proceso de limpieza y la piel es uno de los cuatro órganos de eliminación. Además, la piel es el órgano del cuerpo que más pesa, el más voluminoso, y al mismo tiempo olvidado. Y con frecuencia es órgano relevo de eliminación mediante las conocidas “enfermedades de la piel” cuando el hígado, los pulmones o los riñones no dan abasto a la desintoxicación.

Aumento del pulso cardiaco

Durante los primeros días del ayuno, cuando las sustancias tóxicas se eliminan, hay un aumento de la frecuencia cardiaca. Incluso pueden aparecer palpitaciones que desaparecen en cuestión de segundos. Tras los primeros días de ayuno las pulsaciones disminuyen progresivamente, llegando a estar por debajo de las cifras normales de la persona.

Pequeñas molestias

Puede haber una sensación de molestias o dolor, normalmente muy leve, en la zona del hígado o en los riñones. En realidad, es un dolorimiento suave de la zona. Es frecuente la aparición de molestias en lugares de antiguas enfermedades o trastornos, fracturas o lesiones.

Aunque con frecuencia, en el ayuno no aparecen síntomas especiales, sobre todo en personas jóvenes y sin enfermedades. 

No hay expulsión de heces durante el ayuno

En situación normal el ayunante no expulsa heces durante los días de ayuno, y tiene que esperar con paciencia a la realimentación para volver a la normalidad. 

A veces, el ayunante sufre de gases intestinales y su eliminación hacia arriba, en forma de eructo, o hacia abajo por el ano Esto tiene que ver con la eliminación de la bilis y su transformación a lo largo del conducto digestivo. Con cierta frecuencia parece ser una forma extra de eliminación.

De normal no se forman heces duras (tapón rectal), pero esto puede ocurrir en las personas intoxicadas, con poca energía y que hacen un ayuno demasiado prolongado para su situación o cantidad de energía vital. También cuando se entra demasiado rápidamente al ayuno. Esto es especialmente importante en personas con antecedentes de hemorroides (almorranas), porque puede agravar el cuadro o hacer aparecer unas hemorroides larvadas (que aun no dan síntomas) en la realimentación. Desde hace unos años que previo al ayuno o durante el ayuno aplicamos hidroterapia de colon, y desde entonces no hemos visto tapones fecales.

Es muy frecuente igualmente que la primera deposición sea muy oscura, color brea, muy olorosa y líquida o blanda, a la salida de un ayuno medio o largo.

ENTRADA AL AYUNO

Es necesario descender poco a poco al ayuno, especialmente si queremos hacer un ayuno mediano o largo. Con el descenso lento disminuimos en lo posible la aparición de síntomas molestos o dolorosos. Nos mantenemos algunos días antes a frutas, ensaladas, zumos y poco a poco vamos bajando.

CONSEJOS PRÁCTICOS DURANTE EL AYUNO 

Es necesario mantener reposo durante el ayuno. De esta manera el cuerpo interioriza y concentra su energía en los procesos de desintoxicación y regeneración. 

No se recomienda calentar en exceso la habitación con calefacción. El aire excesivamente caliente reseca los pulmones y provoca la disminución de la eliminación por el aire espirado. Es mejor poner una manta más en la cama.

Durante el verano es necesario reservarse del sol caliente, especialmente en la cabeza, ya que la persona se hace muy sensible al calor. En la época de invierno los rayos solares pueden ser muy revitalizantes para el ayunante.

En el ayuno no es bueno mantener una actitud mental demasiado activa sino una actitud de escucha de las reacciones del cuerpo, sin dar demasiadas vueltas a la cabeza. Procurar un estado de contemplación de la naturaleza o de meditación. Como en el ayuno no se come nada, tampoco es bueno “comerse el coco”. 

El ayunante debe reducir el gasto exterior de energía, dejando de trabajar, de preocuparse, manteniéndose lo más tranquilo posible, en un lugar relajado, sin ruidos. Además, realizar un ayuno de noticias, apagar la TV, no leer los periódicos, no escuchar la radio. Estos medios de comunicación también pueden ser fuentes de contaminación emocional o crean una plaga psicoemocional muy perjudicial para alguien especialmente sensible como es el ayunante. Especialmente esta plaga o contaminación psicoemocional es especialmente espesa y oscura durante estos días. 

Para beber utilizamos agua pura y poco mineralizada. No del grifo de casa porque tiene cloro y otras sustancias tóxicas disueltas y en suspensión. El cloro mata los microbios pero al mismo tiempo mata la vitalidad del agua, la desnaturaliza. El agua no es solo H2O, el agua plasma una fuerza universal dándole forma de fluido que facilita especialmente el campo metabólico en el organismo humano.

Es necesario mantener un buen aseo personal durante el ayuno. El ayunante elimina muchas sustancias tóxicas por la piel, manteniendo un olor característico. Además, una ducha de agua o un baño ayuda a descargar la energía congestionada o bloqueada, e incluso sirve para descargar, aunque no lo creamos, cargas emocionales o preocupaciones mentales. Podemos echar un par de puñados de sal marina al agua de la bañera para hacer más efectiva esa descarga, tanto física como energética y sutil. 

El agua de la ducha no debe estar ni demasiado caliente ni demasiado fría, para evitar un despilfarro de la energía vital. Demasiado caliente puede favorecer el mareo y demasiado fría puede enfriar el cuerpo en exceso, haciéndole perder energía calórica.

Recomendamos no tomar baños de agua muy caliente en la bañera durante el ayuno. Tampoco permaneceremos en la bañera durante mucho tiempo. Por ambas causas podemos sufrir mareos debido a la bajada rápida de la tensión arterial.

CRISIS EMOCIONALES

Pueden ocurrir crisis o cambios psíquicos leves de descarga emocional durante el ayuno. A veces aparece una inestabilidad emocional e inquietud.

No olvidemos que utilizamos la comida para tapar ansiedades, preocupaciones, disgustos, desamores, desencuentros, etc,…y cuando dejamos de comer quitamos la “tapadera” y pueden surgir diferentes síntomas emocionales. Durante el ayuno nos volvemos especialmente sensibles a lo que nos rodea.

ENTENDER EL AYUNO

Durante el ayuno el cuerpo hace un repaso a su interior y pueden aparecer síntomas desagradables y molestos, pero si la persona no los entiende como lo que son, puede concluir que el ayuno es malo. Como hemos visto antes, la persona alcohólica o toxicómana se siente peor cuando no bebe o toma drogas, su cuerpo comienza a desintoxicar y aparece el síndrome de abstinencia. Si ellos vuelven al alcohol o a las drogas, los síntomas desagradables y molestos desaparecen. Esto no indica que el alcohol o las drogas sean buenas, sino todo lo contrario. Durante el ayuno, aumentan los síntomas que indican desintoxicación y curación.

Algunas personas consideran aburrida una dieta a agua. A otras les sabe mal el agua, debido a que se sensibilizan los sentidos y la lengua es saburral (blanca). Para estas personas podemos recomendar beber pequeñas cantidades de zumo de limón o naranja añadida al agua para darle sabor. Esta es una buena manera de asegurar que el ayunante beba la cantidad necesaria de agua. 

Con el tiempo frío podemos seguir ayunando con caldo caliente muy ligero o beber agua caliente.

Para finalizar, compartir que el ayuno, como Terapia Magna que es no cura todo, pero cura lo curable más que cualquier otra técnica. O mejor dicho el organismo se cura mediante el ayuno.

Sin olvidar de todas maneras que el cuerpo no tiene un poder de recuperación ilimitado y por ello es mejor prevenir que curar. Además, conforme avanza la vida, los poderes de curación disminuyen.

Salud-os

Dr. Karmelo Bizkarra Maiztegi

Director Médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe

Autor del libro “El poder curativo del ayuno”

5 comentatios

  1. Miguel

    Gracias Karmelo. Estoy aprovechando esta situación de confinamiento para realizar ayuno de agua durante algunos días. Después de tantos años pasando por Zuhaizpe tengo la lección bien aprendida, pero siempre bien viene recordar y repasar. Un abrazo para todos en Zuhaizpe, muchos ánimos y que esta situación pase pronto.

  2. Ció

    Gracias infinitas por vuestra generosidad, repasar las lecciones me va genial, a veces lo importante se me olvida, como somos los humanos !!! ❤️

  3. Gracias Karmelo por compartir informacion tan valiosa para la humanidad, sos un verdadero maestro para muchos que queremos aprender de personas sabias. Desde Argentina. Saludos

  4. Dani Gonzalez Templado

    Muchas gracias Karmelo y a todo el equipo de zuhaizpe por compartir tanta sabiduría , cariño y amor. Es un placer conoceros. Y mucho animo es estos momentos tan duros. Larga vida!

  5. lola torija

    Es un gran alivio leer ( por fin y en medio de este aparente caos que vivimos !) algo que tiene tanto sentido y que nos puede ayudar a reconectar de una forma natural y saludable con la sabiduría de nuestro cuerpo! haré dos días de ayuno ….ya!!! y con muchas ganas de “estrenarme ” para uno mas completo en vuestro estupendo centro. GRACIAS, KARMELO!!!

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