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Cuando la Tierra inspira

Tiempo de lectura: 3 minutos

Hola a tod@s!


El Centro de salud vital Zuhaizpe permanecerá abierto hasta el próximo 27 de octubre. Eso quiere decir que aún disponéis de dos semanas para realizar una estancia durante la que podréis hacer una buena desintoxicación a nivel físico, trabajar lo que estéis necesitando en este momento a nivel emocional y, en general, relajar la mente, despertar la conciencia y respirar (tomaros un respiro). Por supuesto, también es uno de los mejores momentos para ayunar.

Equinoccio para soltar

El otoño es una época de desapego y regeneración, tiempo de dejar ir lo viejo, lo que ya no nos sirve para la vida… Lo propio de esta estación, que invita a observar cómo las ramas de los árboles ceden, sin ninguna resistencia a la caída de sus hojas, es aceptar lo que es, lo que somos, respetando el ritmo natural que nos rige y al que es bueno atender, si el compromiso con nosotr@s mism@s es el de cuidarnos para curarnos

Un buen momento para ayunar

El ayuno ha sido muy utilizado en muchas ceremonias de iniciación de múltiples culturas en el mundo. La abstinencia de alimentos formaba parte de los ritos de fertilidad en algunos cultos primitivos que se realizaban, precisamente, en los equinoccios de primavera y otoño. Es relativamente lógico pensar que la costumbre de ayunar para limpiar el cuerpo y el espíritu ha permanecido hasta nuestros días, ya que se trata de una práctica realmente antigua que han empleado prácticamente todas las religiones (cristiana, musulmana, budista..) y otras creencias como el chamanismo.

Respirando hacia dentro

Las fuerzas planetarias que influyen en nosotros durante el otoño son las mismas que provocan que el Sol nos ilumine durante menos horas. Efectivamente, la luz exterior disminuye,  la naturaleza respira hacia adentro, con energía introspectiva y concentración. Pero no debemos temer el aire melancólico que esa influencia pueda ejercer en la Tierra, ni tampoco en nuestros estados de ánimo. En positivo, a menor luz fuera, mayor luz dentro

Es hora de encender nuestro propio farolillo, tiempo de estimular el sol interno y habitar ese espacio donde realmente se produce el encuentro con nosotr@s mism@s. El equilibrio, en ese movimiento introspectivo, como suele suceder, es una de las llaves para no perdernos, para no quedarnos enganchados en un repliegue sufriente. Bien al contrario, se trata de una observación tranquila que nos permita “mirarnos” desde la luz oculta, acogiendo con pasión (que eso es, al fin y al cabo, la compasión) aquello que somos.

No es que sea el otoño la estación donde “nos dan más calabazas”, pero sí es ésta la época en la que estos vegetales ya han madurado (y por lo tanto, abundan), recogiendo toda la energía del sol veraniego. Así, los alimentos de dicha temporada (el brócoli, el repollo, la escarola, el puerro, la manzana, la naranja -que empieza-, el membrillo, la pera, la remolacha y también la zanahoria) son nutrientes que devuelven a nuestro organismo el calor y el color que ellos mismos han ido acumulando durante los meses de más luz solar: son las tonalidades rojas, amarillas, naranjas y moradas las que nos ayudarán a mantener la calidez en nuestro organismo durante los meses que preceden al invierno.

El dormir de la regeneración

El culmen del otoño ocurre en Navidad, época que representa, simbólicamente, el nacimiento de la luz espiritual, en diciembre. Es el fuego sagrado dentro de mí, la máxima expresión de la consciencia, en contraste con la oscuridad de las noches más largas. Noches con sus sombras que son, no lo olvidemos, proyecciones de la luz que nos pueden aportar un gran aprendizaje

Es hoy, aquí y ahora, cuando la Tierra inicia su inspiración otoñal y prepara un merecido reposo. Simbólicamente, parece como si toda la vida, que fluye en el exterior, se metiera dentro de una madriguera (volviendo a la madre) en un humus húmedo y transformador; es el dormir de la regeneración. Tal como sucede durante el ayuno, en nosotros, cuando le damos una tregua fisiológica al cuerpo para que éste despierte sus propias capacidades de autocuración, ocurre en la Tierra. Como organismo vivo que sensa otros mundos, Gea, nuestra madre Tierra, aminora su actividad y deja que su renovación, sencillamente, acontezca.

Así en la Tierra como en nosotros

El otoño es equiparable a lo que sería, para el ser humano, la tarde noche en el ciclo horario del día. Cuando la luz del cielo disminuye, notamos la falta de energía y tenemos ganas de recogernos y estar tranquilas. Poco a poco, vamos ralentizando nuestros ritmos, a modo de preparativo. Justo antes de dormir, inspiramos. Luego, lentamente, entramos en un sueño subterráneo, reparador, curativo…  Es nuestro otoño particular.

Aprovechemos esta oportunidad que nos brinda nuestra propia naturaleza para desprendernos de esas partes de nosotr@s mism@s que, como hojas secas, ya han cumplido su cometido. Si oponemos resistencia y nos apegamos a ellas, tal vez lleguen a convertirse en un impedimento para nuestro crecimiento, nuestra evolución y, por último, nuestra salud física o emocional. Puede tratarse de hábitos que nuestro cuerpo hace tiempo que rechaza, o de miedos ya muy conocidos que, tal vez, se cronifiquen si no tenemos la valentía de re-conocerlos, desde una inspiración introspectiva que nos pide desnudarnos y dar paso a la honestidad para poder descansar, por fin, de nuestros egos.

6 comentatios

  1. Isabel

    Muy buena reflexión, a ver si vamos avanzando, gracias.
    Que os resulte provechoso este otoño en todos los aspectos.

  2. PALOMA

    La naturaleza siempre es un ejemplo y lección de como es la vida. En este caso el otoño, nos hace reflexionar de lo importante que es para seguir adelante ir desprendiendonos de todo aquello que ya está seco y muerto en nosotros. Pero nos aferramos con demasiada frecuencia a personas, cosas y situaciones que ya lo único que nos dan es ataduras para no avanzar y crecer. Nos bloqueamos nosotros mismos, nos impedidos fluir con los acontecimientos. Y luego echamos la culpa de nuestros problemas a los demás. Si cada, uno de nosotros no se ocupa de si mismo nunca seremos responsables de nuestra felicidad y desde luego nadie más que tú es responsable de ella.

  3. Teresa García Herreros

    Que buenas reflexiones!!! Cuánta poesía,cuanto amor,cuánta sabiduría,cuánta generosidad al compartirla.Que la vida os lo devuelva triplicado.
    Personalmente,el decrecer de las horas de luz,me bajaba un poco,este año me había propuesto estar atenta y hacer cambios para verlo necesario y aceptarlo se buen grado.

    Vuestras forma de verlo y explicarlo sin duda me ayudará.
    Mil gracias y un gran abrazo entre luces y sombras,y “bajo el árbol”
    Teresa

  4. Mayte

    Sólo me sale decir gracias….. Con las lágrimas en los ojos….. Respiro… Y me vuelve a venir….. Gracias….. Gracias por todo….. Me encantaría volver a encontrarme con vosotros y el grupo…… Con una ya me he encontrado por casualidad y me encantó…..
    Excelente equipo y excelente trabajo..

    Eskerrikasko…….

    Gracias…….

    N a m a s t e……..

  5. Esther Colome

    Me gustaría hacerles llegar estos nuevos conocimientos, posiblemente tengan su repercusión y práctica en zuhaizpe.
    La logoterapia propone un concepto del hombre basado en su existencia espiritual; es un nuevo enfoque de la psicologirecomiendo lis libros: en el principio era el sentido, el hombre en busca del sentido último … y otros libros de viktor e. Frankl
    Cual es el sentido de la vida? No es el hombre que se hace la pregunta, sino la vida que se la hace al hombre; la respuesta es una respuesta -en accion-.
    Salud-os

  6. Esther-Iruña

    Gracias Zuhaizpe!
    Un haz de luz, que me invita a vivir este otoño mas viva, mas consciente de este momento, de lo que es, de lo que supone, de lo que me aporta si permanezco atenta.

    Eskerrik asko.

    Mil besos. Mil Abrazos.

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