LA TEORIA HIGIENISTA
06. RENOVAR EL CUERPO - LA ENFERMEDAD ES UNA Y CAMBIA CON LA FORMA DE VIDA
Para curar nuestro cuerpo hay que renovarlo con materiales de buena calidad. Los Factores de Salud
La persona que construye una casa utiliza ciertos materiales: madera, clavos, ladrillos, cemento... Con el paso del tiempo y el uso o mal uso de la casa, se van alterando algunas partes. En la reparación de las zonas rotas y en mal estado se usan los mismos elementos que se usaron anteriormente en su construcción: maderas, clavos, ladrillos...
Nuestro organismo vivo se «construye» y renueva o se cura constantemente mediante: los alimentos, el agua, el aire, el sol. el ejercicio, el reposo, el equilibrio mental, el ambiente tranquilo y positivo...; si dichos elementos empleados son de buena calidad no hará falta «repararlo», sin nosotros notarlo habrá una renovación continuada, suave y progresiva. En cambio si son de mala calidad (alimentación excesiva y no adecuada, ingesta de sustancias tóxicas: alcohol, tabaco..., falta de sol y vida sedentaria, desequilibrio psíquico...), fallará la estructura y el funcionamiento del cuerpo y de la mente, apareciendo la ENFERMEDAD CRÓNICA.
Si queremos curar la «enfermedad» necesitamos «reconstruir» nuestro organismo con nuevos materiales, pero de la mejor calidad: alimentación sana, aire y agua puros, sol, ejercicio, reposo, equilibrio mental y emocional, ambiente relajado.... todo ello hará que se encuentre fuerte y resistente.
El conjunto de estos elementos es lo que conocemos como los FACTORES DE SALUD; «materiales» con los que ya desde un principio deberíamos haber construido y mantenido nuestro cuerpo. Para la recuperación de la salud no se necesita ninguna sustancia extraña y menos aún unas sustancias tóxicas en forma de medicamentos. Una persona enferma que quiera curarse debe utilizar los mismos factores que mantienen y favorecen la salud en las personas sanas. Si un medicamento es perjudicial para una persona sana de tal forma que le puede provocar molestias y trastornos, ¿cómo puede ser recomendable y beneficioso para un enfermo?
NO HAY MUCHAS ENFERMEDADES, la enfermedad es el agotamiento y la intoxicación que se manifiesta con sıntomas diferentes
El cuerpo es una UNIDAD en la que la enfermedad es el resultado de la falta de equilibrio, y no podemos ni debemos intentar «curar» una parte sin la curación del todo. NO intentemos «tratar» el hígado, el estómago, los riñones, aislados de los demás órganos.
Frecuentemente al eliminar los síntomas de una zona, la «enfermedad» se manifiesta en otra diferente. Cambian los síntomas y su localización pero continúa siendo la misma enfermedad. Son los conceptos de UNIDAD DEL CUERPO Y DE LA ENFERMEDAD. El cuerpo es uno y la enfermedad es la misma (agotamiento, desequilibrio energético, intoxicación) aunque los síntomas y la localización pueden variar con el paso del tiempo y los tratamientos médicos.
En este cambio de localización la enfermedad reaparece con los síntomas característicos de los órganos nuevamente afectados. Cuando alcanza el aparato respiratorio se acompañará inevitablemente de: tos, eliminación de flemas, dificultad respiratoria... y si afecta al aparato digestivo: náuseas, vómitos, diarrea. Si lo hace al aparato urinario: escozor o dolor al orinar, dolor en la zona, orina muy oscura y olorosa. En cualquier caso es la misma «enfermedad».
La Enfermedad cambia con la forma de vida
La «enfermedad» y los síntomas que la acompañan están en relación con la manera de vivir de cada época y de cada grupo viviente. Las enfermedades que asolaban regiones o países enteros de Europa durante la Edad Media: la peste, el tifus, la fiebre amarilla, el cólera... fueron disminuyendo hasta desaparecer total o casi totalmente, sin que intervinieran para nada los tratamientos médicos. La falta de higiene, la mala y escasa alimentación, la falta de agua viva en las ciudades, la ausencia de alcantarillado, la situación social, las guerras continuas, los tratamientos médicos con venenos fuertes..., daban origen a estas «enfermedades» que lentamente fueron desapareciendo conforme fue cambiando la forma de vida.

Las condiciones y hábitos de la vida moderna favorece la aparición de otras clases de enfermedades y «epidemias», las llamadas enfermedades de la civilización o del consumo. La mala y excesiva alimentación, el consumo de sustancias tóxicas (café, alcohol, tabaco...), la contaminación, la falta de ejercicio y la vida sedentaria, la falta de contacto con la naturaleza, las tensiones de la vida moderna..., dan lugar a la aparición del cáncer, reuma, diabetes, gota, arterioesclerosis, infarto... (enfermedades o verdaderas epidemias de la sociedad de consumo).
Como vemos el avance de la medicina no ha influido en este proceso para nada. Las «enfermedades» han ido cambiando con arreglo a las diferentes formas de vida. Sí influye, en cambio, la higiene, la cultura, el agua potable...
Los ciclos en la evolución de la tierra, de la naturaleza y de todo el Universo favorecen también que en ciertas épocas predominen un tipo de «enfermedades» características.
Hay ciertos ciclos en la naturaleza que nos son conocidos, sabemos que en el verano predominan las «enfermedades» del aparato digestivo (vómitos, diarreas, colitis) mientras que en el invierno predominan las «enfermedades» respiratorias (catarro, bronquitis, gripe). Las úlceras de estómago y duodeno causan más molestias y trastornos en primavera y otoño. La fiebre aumenta al atardecer del día y las crisis asmáticas ocurren normalmente por la noche, en primavera aumentan las crisis alérgicas y con la luna llena son más frecuentes los problemas mentales y los partos.
Hay que reconocer que por la situación actual de la ciencia hay muchos ciclos desconocidos para nosotros pero que no queda más remedio que admitirlos.
La época o ciclo evolutivo de la tierra, al margen de un factor primordial como es la forma de vida, predispone a que el abuso del cuerpo y el poco respeto a las leyes de la vida se manifiesten en una forma de «enfermedad» o en otra diferente, según el momento.
Debemos caminar hacia una ciencia de la salud, hacia el estudio y el conocimiento de ese gran olvidado, nuestro organismo (cuerpo y mente) del que sólo nos acordamos cuando nos molesta. Tenemos que «reaprender» a comer, a respirar, a movernos, a tomar el sol, a sentir, a pensar, a dar, a relacionarnos con la naturaleza y las demás personas..., necesitamos volver a vivir. Dejemos que quien lo vea así pueda «quemar» su vida en cuatro días ya que tarde o temprano el sufrimiento le va a indicar el error cometido e incluso le va a ayudar, si está abierto, a darse cuenta de que hay un nuevo camino más verdadero y sabio.
Sin necesidad de estudiar a fondo la enfermedad y los cientos de formas de tratarlas, estudiemos la salud y la forma de conseguirla, respetando las leyes de la vida y las leyes naturales y para ello no es necesario volver al tiempo de las cavernas, sino todo lo contrario. Queramos o no somos parte la naturaleza y si rompemos nuestro equilibrio con ella, aparece la disarmonía y la enfermedad.
Si quieres saber más consulta nuestro libro: La enfermedad, qué y para qué. A tu salud.