Higiene vital
 
LA TEORIA HIGIENISTA

01. La Energía Vital y el Agotamiento 04. Cómo aparece la enfermedad crónica
02. Eliminación de sustancias de desecho 05. Los sínomas de la enfermedad
03. Crisis de desintoxicación 06. Renovar el cuerpo

04. CÓMO APARECE LA ENFERMEDAD CRÓNICA

Mientras se continúa con la misma forma de vida la enfermedad continua. Aparece la enfermedad crónica

Cuando el organismo no tiene una energía vital suficiente para provocar las crisis de desintoxicación o las cortamos con MEDICAMENTOS o cualquier otro método o «remedio curativo» (ej. leche caliente con miel y coñac), las toxinas no pueden ser eliminadas.

En apariencia la enfermedad se ha curado, pero esto no es cierto ya que el agotamiento y las sustancias tóxicas y de desecho no han sido eliminados. El cuerpo se ve obligado a arrinconarlas en alguna parte.

Si además la persona continúa con la misma forma de vida hay una acumulación progresiva de dichos elementos que con el paso del tiempo dan lugar a la llamada «ENFERMEDAD CRÓNICA». En ella hay un fallo inicial del funcionamiento y posteriormente una degeneración progresiva de la estructura de los órganos y tejidos del cuerpo.

La «Enfermedad Crónica» manifiesta e indica la forma de vida errónea de la persona, y continuará su avance progresivo mientras la persona no cambie y evite los errores que está cometiendo. La persona enferma ha roto el equilibrio con todo lo que le rodea y consigo misma. El tratamiento médico terapéutico puede ser solamente un intento de eliminar los síntomas y mientras tanto, al permanecer las mismas causas de «enfermedad», ésta continúa.

Tapamos, echamos una manta encima de la enfermedad y creemos que ha desaparecido solamente porque no la vemos. Es como si cerráramos las puertas, las ventanas y las persianas, para no ver el fuego del incendio provocado en el interior de nuestra casa.

Saltándose la ley de Causa y Efecto, se intenta eliminar la enfermedad sin evitar sus verdaderas causas y por ello no se cura la enfermedad sino que, y con ello no siempre, se anulan temporalmente los síntomas.

La Enfermedad Crónica es un estado de debilidad continua en el que el cuerpo se ha adaptado y ha aprendido a tolerar las toxinas a cambio de una pérdida de su vitalidad y donde falta fuerza para dar lugar a una eliminación aguda o Crisis de Desintoxicación. El organismo aprende a tolerar las toxinas del mismo modo que tolera el alcohol, el tabaco, el café o los medicamentos, cuando la persona se acostumbra a ellos. El cuerpo no siente nada al ingerirlos pero su acumulación progresiva da lugar a la degeneración y destrucción celular.

La persona sana nota más síntomas con la ingestión de alcohol, tabaco, café... su cuerpo es mucho más sensible e intenta rechazar y eliminar las toxinas provocando: náuseas, vómitos, tos, mareos... El cuerpo enfermo y acostumbrado a la continua utilización de estos tóxicos no opone barrera en principio al ingerirlos, no nota síntomas, pero las toxinas se acumulan dentro dando lugar a la posterior intoxicación y produciendo la enfermedad.

La persona sana es como un río cristalino en el que al echar una sola gota de tinta vemos fácilmente su recorrido. Su cuerpo nota rápidamente la intoxicación y reacciona contra ella. El enfermo es semejante a un río contaminado, por ejemplo la ría de Bilbao, aunque echemos en él un barril de petróleo no se ve la porquería, el enfermo no nota el acumulo tóxico en sus células y por ello no lo rechaza.

El tratamiento médico de las crisis agudas: catarros, anginas, bronquitis, vómitos, diarreas, fiebre..., facilita la aparición de las enfermedades crónicas o degenerativas: bronquitis crónica, asma, enfermedades reumáticas, diabetes, cáncer... Impedimos con ello la acción de las válvulas de eliminación o crisis agudas.

Si el cuerpo produce vómitos para eliminar las sustancias irritantes del estómago, ¿por qué tratarlos?, si el cuerpo produce diarrea para eliminar la sucia materia enferma de los intestinos, ¿por qué eliminarla? Si la persona al comenzar a fumar, tose y se marea ¿por qué seguir haciéndolo? Al actuar de ese modo los tóxicos y las sustancias de desecho se acumulan en el interior y ocasionan con el paso del tiempo la Enfermedad Crónica.

Si mediante las crisis agudas no permitimos que el cuerpo elimine las sustancias perjudiciales, se abre paso a la Enfermedad Crónica, y luego a la enfermedad degenerativa y de destrucción de órganos.



Incluso la Enfermedad Crónica se desarrolla con crisis o «recaídas» temporales, siendo agudizaciones del mismo proceso, frecuentemente son repetidos intentos de curación, de dar marcha atrás y mejorar la situación de la enfermedad, aunque temporalmente aumenten las molestias.

La enfermedad no es una equivocación o un fallo en el funcionamiento del cuerpo, es una acción correcta de todo el organismo vivo en un intento de mantener la vida.

La llamada «enfermedad» es un proceso de desintoxicación en el caso de la ENFERMEDAD AGUDA, o indica los cambios que ocurren en el cuerpo al tener que adaptarse a una forma de vida antinatural y errónea, cosa que ocurre en la ENFERMEDAD CRÓNICA.

La Edad, El Clima, La Herencia, Los Microbios

La enfermedad no es debida al «ataque» de los microbios, ni es consecuencia de la edad, la herencia, el clima, la mala suerte, el «Dios lo ha querido»; aunque también es cierto que algunos de estos factores pueden intervenir frecuentemente, desencadenando o modificando la crisis.

La edad predispone a que la enfermedad se manifieste de una forma característica. A cada etapa le corresponde unas enfermedades típicas, conociéndose las enfermedades de la infancia, de la adolescencia, del adulto y del anciano. EL CLIMA facilita la aparición de ciertas «enfermedades» correspondientes (ej. el clima húmedo favorece que el desequilibrio y la enfermedad se manifiesten en forma de trastornos del aparato respiratorio o como molestias reumáticas).

La herencia favorece también la aparición de unos síntomas localizados y determinados de la enfermedad. Cuando una persona, cuyos padres son diabéticos sobrecarga su cuerpo y no respeta las leyes de la vida, el desequilibrio o «enfermedad» se localiza más fácilmente con los síntomas de la diabetes. Normalmente se hereda la predisposición y rara vez la enfermedad. Si sobrecargamos nuestro cuerpo con una forma de vida antinatural el desequilibrio aparece en la zona predispuesta.

Los microbios no aparecen más que sobre un terreno «favorable» a su crecimiento, en el cuerpo de la persona ya enferma. Primeramente hay un desequilibrio, agotamiento, intoxicación y luego aparece el microbio. Los microbios (gérmenes) no «germinan» en nuestros cuerpos si no tienen las condiciones adecuadas para hacerlo, del mismo modo que una semilla no puede germinar si no encuentra las condiciones adecuadas: tierra fértil, agua, abono...

Estos factores favorecen la aparición de algunas «enfermedades» o síntomas característicos pero no son las causas iniciales, actuando desfavorablemente en la persona ya agotada o intoxicada. Primero es la enfermedad y luego influyen sobre ella, la edad, el clima, el frío, los microbios. La mala suerte y el dios castigador se abstienen.

No tenemos una peor suerte que los demás, todo en la naturaleza tiene un porqué, todo efecto tiene una causa que le precede, lo que vivimos aquí y ahora es consecuencia de nuestro vivir anterior y lo que nos parece malo es bueno.

 
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