Higiene vital
 
LA TEORIA HIGIENISTA

01. La Energía Vital y el Agotamiento 04. Cómo aparece la enfermedad crónica
02. Eliminación de sustancias de desecho 05. Los sínomas de la enfermedad
03. Crisis de desintoxicación 06. Renovar el cuerpo

03. LAS CRISIS DE DESINTOXICACIÓN-EL REPARTO DE LA ENERGÍA
EN LOS TRES GRANDES SISTEMAS DE NUESTRO ORGANISMO


Las crisis curativas de desintoxicación 

Si las toxinas se acumulan en una cantidad excesiva las células se ven obligadas a vivir en un medio tóxico, degeneran y mueren.

Cuando la acumulación de sustancias tóxicas supera un máximo tolerable (el nivel de tolerancia), el organismo provoca lo que llamamos LA CRISIS DE DESINTOXICACIÓN, con el fin de reducir o evitar la intoxicación o toxemia y el posterior mal funcionamiento, degeneración y muerte de las células. Dichas crisis son lo que en la medicina oficial se conocen como enfermedades agudas o de corta duración (anginas, catarros, bronquitis aguda, tos, vómitos, diarreas, «infecciones» urinarias...).

Este trabajo extra de desintoxicación se lleva a cabo por los llamados ÓRGANOS RELEVO DE ELIMINACIÓN, ayudando así a los órganos que habitualmente efectúan esta función, vistos anteriormente. De esta forma se elimina el exceso de sustancias tóxicas.

En las CRISIS DE DESINTOXICACIÓN puede haber una eliminación a través de las mucosas del APARATO RESPIRATORIO en forma de: Catarro, tos, gripe, bronquitis...; del APARATO DIGESTIVO en forma de: Vómitos, diarrea, boca; del APARATO UROGENITAL: «catarro» de vejiga, «infección» de orina, flujo vaginal en la mujer; de la PIEL, como urticaria, granos, forúnculos, abscesos, aumento de la sudoración...; de la conjuntiva del OJO, apareciendo la conjuntivitis por el conducto AUDITIVO, dando la otitis.

Igualmente hay una neutralización y eliminación de los tóxicos por el Tejido Linfático que aumenta su trabajo y también el tamaño de sus elementos (Anginas, vegetaciones, ganglios inflamados, apendicitis...).

Estas crisis no son verdaderas «enfermedades» sino diferentes formas de eliminación de las sustancias almacenadas que producen la intoxicación orgánica. Son verdaderas crisis curativas, válvulas de eliminación de toxinas, que no debemos intentar combatir con ninguna clase de remedio terapéutico porque en realidad «nos limpian». No intentemos «curar» el catarro porque es el mismo catarro quien nos cura.



Si tratamos el catarro evitamos la desintoxicación del organismo, pues la mayoría de sus síntomas (mocos, flemas, boca seca, orina oscura, sudor, fiebre...), son diferentes formas de desintoxicación y eliminación y otros síntomas como el malestar general, la sensación de cabeza embotada, el aumento de sensibilidad a los ruidos y luces fuertes, los dolores de cabeza... nos avisan de la necesidad de descanso físico y psíquico.

Reparto de la energía en el organismo

La energía Vital del organismo se reparte en los tres grandes sistemas: NUTRICIÓN, ELIMINACIÓN y RELACIÓN. También se necesita energía para el Crecimiento y la Reproducción.  
EL SISTEMA DE NUTRICIÓN, necesita energía para la digestión y asimilación de los alimentos. Tendremos en cuenta que en dicho proceso no interviene solamente el aparato digestivo, el estómago y el intestino, ya que el último proceso de asimilación se lleva a cabo en el interior de cada una de las células. Todas y cada una de las células del organismo intervienen en el trabajo de asimilación de las sustancias nutritivas.

Forma también parte de este sistema la Respiración, mediante la cual nos «alimentamos» del oxígeno y de la energía del aire. y la Circulación Sanguínea que aporta las sustancias nutritivas y el oxígeno necesario para las células.

No nos olvidemos tampoco del aporte nutritivo que recibimos del sol y del contacto con la naturaleza.

EL SISTEMA DE RELACIÓN, es el conjunto de los órganos y tejidos encargados de ponernos en contacto con el mundo exterior y con los demás seres humanos, y está dirigido en gran parte por la voluntad consciente.

Cuando nos movemos, hacemos ejercicio, pensamos, sentimos, nos comunicamos, realizamos un trabajo intelectual, manual o físico, nuestro organismo lleva gran parte de su Energía Vital hacia la función de relación y sus órganos: Músculos y Huesos, Cerebro, Sistema Nervioso, Los Órganos de los Sentidos y del Lenguaje.

El tercer gran sistema que necesita un aporte de Energía Vital es el SISTEMA DE ELIMINACIÓN; formado por los órganos que hemos visto anteriormente, los ÓRGANOS DE ELIMINACIÓN: Riñones, Pulmones, Aparato Digestivo y Piel. La función de eliminación es una actividad fundamental para el mantenimiento de una buena salud. El cuerpo humano no está sano si sus células mantienen gran cantidad de sustancias de desecho y toxinas.

Tanto para el Sistema de Nutrición como para el de Eliminación es necesario el buen funcionamiento del Sistema Circulatorio (arterias, venas...).

A la par del trabajo de eliminación se efectúa el de REPARACIÓN (regeneración) de las zonas afectadas por la intoxicación y la falta de energía.

A- Centralización de la energía en el Sistema de Nutrición  
La persona que come en exceso, que consume alimentos no adecuados: refinados, industrializados o de origen animal, bebe el agua «potable» de las ciudades, respira el aire contaminado por los humos, bebe alcohol, fuma... derrocha mucha energía en el Sistema de Nutrición, necesaria para contrarrestar estas sustancias nocivas. Cuando la energía se desvía hacia la nutrición hay menos para cumplir las funciones de eliminación y relación.

Un ejemplo de todos conocido es la forma como la energía y la sangre se centran en el Sistema Digestivo, en el abdomen, tras una copiosa y excesiva comida. En este momento la energía se retira del Sistema de Relación y nos encontramos sin ganas de movernos ni de pensar, con adormecimiento o ganas de dormir, o sin querer hablar. Una parte del cuerpo (músculos, huesos, sistema del lenguaje, sentidos) y el cerebro, ceden su fuerza para que ella se concentre en el Aparato Digestivo.

Del mismo modo el Sistema de Eliminación cede su energía para que ella se canalice también hacia el abdomen. Debido a esto muchos de los síntomas de eliminación, los trastornos y las molestias pueden ceder momentánea o temporalmente. Muchos síntomas de eliminación (de «enfermedad») pueden desaparecer de esta forma temporalmente tras una comida abundante y de difícil digestión. Nos equivocamos si pensamos que la persona enferma debe comer mucho.



B-Centralización de la energía en el Sistema de Relación
Cuando la persona trabaja en exceso y tiene una ocupación no grata, sufre muchas preocupaciones y tensiones nerviosas, vive en la ciudad rodeada de ruidos y luces artificiales, pasa muchas horas muertas delante de la televisión, mantiene de forma continua pensamientos negativos... La Energía Vital asume ese gasto extra, pero alcanzando cierto nivel deberá «robar» Energía de los Sistemas de Eliminación y Nutrición. Debido a ello se ven frenadas estas dos últimas funciones y se favorece la aparición de la intoxicación o toxemia y de la «enfermedad».

Un ejemplo extremo de una gran centralización de la energía en el Sistema de Relación, a cambio de dejar con poca fuerza al Sistema de Eliminación y en especial al Sistema Nutritivo, ocurre cuando estamos comiendo o recién comidos y nos dan una mala noticia, un susto..., en ese momento la Energía se retira bruscamente del Sistema de Nutrición dando lugar a un corte de digestión y con frecuencia se acompaña de náuseas, vómitos o diarrea que tienen la finalidad de liberar al aparato digestivo de los elementos nutritivos ingeridos.

C-Centralización de la Energía en el Sistema de Eliminación en las Crisis de Desintoxicación o durante la Enfermedad Crónica.  
Durante la crisis de desintoxicación la Energía Vital del organismo se concentra en el Sistema de Eliminación para que las sustancias tóxicas puedan ser expulsadas. En consecuencia, y durante dichas crisis hay una falta de energía en los Sistemas de Nutrición y de Relación.

La falta de energía en el Sistema de Nutrición que acompaña frecuentemente a las crisis desintoxicativas, produce aparición de ciertos síntomas, como son: la falta de apetito, estreñimiento, diarrea..

Esta situación es frecuente en los niños ya que su instinto está menos degenerado que el de las personas adultas y en consecuencia pierden rápidamente el apetito ante la enfermedad.

Casi la totalidad de Energía trabaja en la eliminación, y el aparato digestivo ha cedido la mayor parte de sus fuerzas para que los órganos de eliminación cumplan de la mejor manera posible su trabajo.

La falta de energía en el Sistema de Relación explica: La aparición de fatiga, cansancio, mareos, piernas frías (debido al descenso de la energía muscular y nerviosa); la cabeza embotada y las pocas ganas de pensar (disminución de la energía mental). La persona está emocionalmente más sensible y pide muchos cuidados y «mimos»; explica también el aumento de la sensibilidad y las molestias ocasionadas por los ruidos y las luces fuertes (descenso de la energía de los órganos de lo sentidos) y la sensación de frío general.

En la Enfermedad Crónica la energía se concentra también en mayor o menor grado en el sistema de Eliminación apareciendo los mismos síntomas, aunque normalmente menos intensos pero más duraderos.

Incluso en esta situación puede ocurrir que por la centralización de la energía en el Sistema de Eliminación, falte dicha energía para el crecimiento y la reproducción. Aparecen los problemas de crecimiento en el niño pequeño o hay una formación anormal del feto y sus órganos en la mujer embarazada (Cuántas malformaciones del feto no son debidas a esto?). Del mismo modo la falta de energía para el trabajo de reproducción puede hacer que tanto el hombre como la mujer se vuelvan estériles.

LA INTELIGENCIA INTERNA O EL INSTINTO DEL CUERPO dirige el reparto de energía en el organismo y aumenta una función, en este caso la desintoxicación y la curación, a cambio de la disminución de la actividad normal. Hay una interiorización de la Energía y junto con ella de la sangre hacia los órganos de eliminación y las zonas más dañadas y enfermas.

Las molestias que aparecen en las crisis de desintoxicación

Al mismo tiempo que la Energía, la circulación sanguínea sufre una interiorización y con ello los órganos menos vitales en ese momento como la piel y las extremidades se encuentran frías y pálidas (manos y pies fríos). La sangre se concentra en el interior del organismo y principalmente en los órganos de Eliminación y en las zonas enfermas.

LAS CRISIS DE DESINTOXICACIÓN se acompañan frecuentemente de toda clase de molestias y dolores loca1izados por todo el cuerpo; molestias y dolores de cabeza, vientre, riñones, hígado, ovarios..., los dolores y las molestias actúan como timbres de alarma que nos avisan de que algo se mueve en el interior de nuestro organismo, es la energía que intenta reparar las zonas dañadas.

Los depósitos de sustancias tóxicas se eliminan más fácilmente aumentando la circulación y la actividad metabólica del cuerpo, lo que con frecuencia da lugar a molestias y dolores.



La Inflamación, la Fiebre, el Dolor

La inflamación. Es uno de los procesos más frecuentes y más efectivos de los que utiliza el cuerpo humano para reparar una zona o eliminar las sustancias extrañas, y acompaña de varios síntomas: calor y enrojecimiento local producido por un aumento de la llegada masiva de sangre a la zona; hinchazón, debido al paso de líquido filtrado de sangre a los tejidos de alrededor. Estos síntomas, tienen como objeto facilitar la llegada de todos los elementos necesarios para el proceso (proteínas, glóbulos blancos, enzimas, sustancias nutritivas). La inflamación se acompaña también de diferentes síntomas,, según el órgano afectado.

La inflamación por ejemplo del aparato respiratorio da síntomas de tos, eliminación de flemas, moco..., mientras que la del aparato digestivo dará náuseas, vómitos, diarreas. Cuanto más intensos son los síntomas, más rápido es el proceso curativo. Por el contrario si los combatimos con medicamentos, hierbas y otros procedimientos, retrasamos la curación.

La fiebre. Como veíamos anteriormente es un síntoma del proceso de desintoxicación y manifiesta un aumento de la actividad metabólica del organismo; por lo que se acompaña de un aumento del ritmo cardíaco, de la frecuencia respiratoria y una disminución de la actividad física y psíquica. Como ocurre con los demás síntomas no hay que tratar de eliminarla pues con ello ocasionamos un retraso de la curación.

Del mismo modo que en la inflamación hay un aumento de la temperatura de la zona, la aparición de fiebre manifiesta una especie de inflamación general de todas las células del cuerpo que intentan eliminar las sustancias tóxicas acumuladas en su interior.

Cuando una herida se llena de suciedad o tierra, se produce un aumento de la temperatura local (fiebre local) que al acelerar las reacciones químicas facilita el proceso curativo. La herida se limpia así más rápidamente. Del mismo modo la fiebre de todo el cuerpo indica su trabajo por eliminar la suciedad o los tóxicos de sus células.

En los niños pequeños las crisis de desintoxicación (catarros, anginas...), se acompañan frecuentemente de fiebre, el cuerpo del niño se muestra más sano y menos adulterado que el del adulto y reacciona con más fuerza ante el acumulo tóxico.

Con la fiebre aumentan las reacciones curativas del organismo y el niño se recupera rápidamente, al día siguiente lo vemos jugando y corriendo en la calle.

Lo más indicado para evitar un aumento excesivo de la temperatura del cuerpo, es ayunar, no comer nada, guardar cama y no abrigarse en exceso. Es un error abrigarse mucho con el fin de aumentar el sudar, especialmente contraindicado en los niños.

Todos sabemos que el ejercicio, el trabajo, o una comida fuerte y abundante, aumentan la temperatura del cuerpo, llegando incluso a provocar el sudor, y por ello son las tres formas mejores de aumentar la fiebre.

El dolor. Es otro de los síntomas más frecuentes en las crisis de desintoxicación y nos indica que algo se mueve en nuestro organismo. Nos dice que dicha zona o todo el organismo necesitan descanso.

El dolor, aunque nos cueste creerlo, indica curación, la herida que cicatriza duele y molesta. Debemos aguantar lo más posible el dolor y aplicar calor en forma de bolsas o baños de agua caliente cuando sea muy fuerte. Otros procedimientos para aliviar el dolor fuerte, pero que no están al alcance de todo el mundo, pueden ser el magnetismo o transmisión de energías, la sugestión (hipnosis), e incluso la acupuntura.

 
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