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: Enfermedades respiratorias :
 
ENFERMEDADES RESPIRATORIAS

01. ¿Qué son las enfermedades respiratorias? 07. El ciclo respiratorio
02. Cómo respiramos 08. Síntomas y significado
03. Capacidad pulmonar 09. Factores desencadenantes o agravantes
04. Entrada de aire a las vías respiratorias 10. Enfermedades pulmonares obstructivas
05. Ejercicios respiratorios 11. Enfermedades pulmonares profesionales
06. Vías respiratorias 12. Enfermedades respiratorias y psiquismo

08. SÍNTOMAS Y SIGNIFICADO DE LAS ENFERMEDADES RESPIRATORIAS

Sea cual sea el nombre que  demos a los trastornos respiratorios que llamamos enfermedades respiratorias, tienen síntomas repetidos y similares. Normalmente las enfermedades respiratorias afectan en un principio a las zonas más altas  del aparato respiratorio, fosas nasales, faringe, laringe. Posteriormente los síntomas pueden descender y dar lugar a crisis bronquiales y pulmonares, más o menos fuertes, que a veces conocemos como un “catarro mal curado”.

El pulmón, desde el punto de vista higienista  o del la Higiene  Vital, se considera que es uno de los órganos de eliminación (junto al aparato digestivo e hígado, riñones, piel).

Cuando el cuerpo va acumulando sustancias de desecho y sustancias tóxicas, éstas tienen que ser eliminadas, porque si no es así pueden dañar y perjudicar seriamente a los diferentes órganos del cuerpo.

Una parte importante de las sustancias de desecho del organismo se eliminan a través de los pulmones, por el aire espirado (mal aliento) o por la mucosidad de la zona nasal (mocos ) o bronquiales ( flemas). Muchas de las crisis respiratorias (catarro, gripe, bronquitis...) son frecuentes en invierno, el pulmón es muy sensible al frío. Pero no podemos olvidar que su frecuencia aumenta especialmente tras las navidades, como forma de eliminar la gran cantidad de sustancias tóxicas e indigestibles ingeridas durante esos días. El cuerpo “abre” el pulmón y los bronquios para eliminar mejor las toxinas, equilibrándose de nuevo antes que la enfermedad se convierta en algo crónico e incurable. Y lo hace con frecuencia después de los festines de las fiestas.

Proclamemos la inocencia de las bacterias y los virus que no tienen nada que hacer con los excesos de esos días. Tenemos miedo a esos seres vivos invisibles al ojo humano y no nos asusta para nada los excesos de comida, los embutidos, el café, el alcohol, el tabaco... y la no expresión de nuestras emociones. No busquemos fuera culpables de nuestros desequilibrios, la sociedad consumista y egoísta es el peor de los virus, con perdón de estos.

Cuando bebemos alcohol, el cuerpo “reconoce” que es una sustancia muy tóxica para nuestras células, en parte es neutralizado por el hígado pero también es eliminado por el aire que expulsamos al respirar. Al expulsar el aire expulsamos alcohol y sus derivados. Esta eliminación del alcohol en el aire es la base de la prueba del “alcoholímetro” cuando los guardias, ertzainas o mozos te paran en la carretera y te hacen soplar un globito para ver si has levantado mucho el vaso y la botella: Carretera con alcohol, la causa más importante de muerte en los jóvenes. De la misma manera que el alcohol otras sustancias de desecho o tóxicas se eliminan por el aire y eso da lugar con frecuencia al mal aliento. El mal aliento, en su mayor parte, tiene más que ver con la eliminación de productos tóxicos por el pulmón que con la fermentación de la comida en la boca o en el estomago o el mal estado de las boca y los dientes.

Con frecuencia muchos productos de desecho o tóxicos del organismo son eliminados por el moco de la zona respiratoria alta o por la mucosidad (flemas)  de la zona bronquial.

Los síntomas de los trastornos respiratorios no son muy variados, lo que indican el sentido de la unidad de la enfermedad  desde el punto higienista. La enfermedad respiratoria es la misma: la forma de vida desequilibrada, física, mental y las relaciones humanas de miedo, tensión y preocupación, que se manifiesta según diferentes características y ciclos: edad, clima, época del año, constitución, predisposición hereditaria... de una o de otra forma. Expresándose con diferentes síntomas, en este caso característicos  de las afecciones respiratorias. Cuando el desequilibrio afecte al aparato digestivo, los síntomas acompañantes ya no serán la tos y las flemas, sino los síntomas que indican la afectación de los órganos que lo forman: vómito, diarreas, dolor de estómago,..etc. Indicando no otra enfermedad sino la enfermedad localizada en otra zona del organismo.

Todas las llamadas enfermedades respiratorias, no son ni más ni menos que diferentes combinaciones  de unos cuantos síntomas: Tos, mocos, flemas, dificultad respiratoria,... Síntomas que manifiestan el intento del organismo para librarse de las sustancias tóxicas acumuladas a lo largo del tiempo en las enfermedades agudas, y la aceptación y tolerancia del acumulo tóxico y desequilibrio, alternada de pequeñas crisis curativa que intentan sacar al cuerpo de la enfermedad crónica.

Ya hemos dicho que el organismo se manifiesta en sus crisis de desintoxicación, mal llamadas enfermedades agudas, de forma diferente según la época del año. Las enfermedades respiratorias son más típicas del invierno y de climas fríos y húmedos, mientras que por ejemplo: Las enfermedades digestivas son más características del verano o de climas cálidos o tropicales. La enfermedad es similar, solamente cambia la forma de manifestarse, en ambas solo es diferente la forma de expresar, sacar fuera algo que esta preso y acumulado en el interior de nuestro organismo.

La mayoría de las llamadas enfermedades respiratorias no son sino formas, más o menos diferentes,  de eliminar sustancias tóxicas acumuladas en el organismo por nuestra forma  de vida enferma, física, mental, y socialmente hablando.

Muchas de estas crisis se inician en la zona mas alta nariz y garganta, y como la persona continúa viviendo de la misma manera desequilibrada, necesitará cada vez más superficie de eliminación o desintoxicación para eliminar una mayor cantidad de productos tóxicos. Ello da lugar a la aparición de bronquitis repetidas y frecuentes. Si la bronquitis y la eliminación bronquial no da tampoco abasto a eliminar los desechos y tóxicos del organismo. Se necesitará cada vez mas superficie para eliminar más “porquería” y se acaba afectando el pulmón, e incluso a la membrana que le rodea, la pleura.

Las así llamadas enfermedades infecciosas entre las que son muy importantes las respiratorias, no son verdaderamente causadas por los virus y las bacterias, por los microbios, sino que son la expresión de una forma de vida. No todo contacto con virus o bacterias se acompaña de enfermedad. En cualquier epidemia infecciosa hay personas afectadas y otras, en cambio, se mantienen sin enfermedad a pesar de tener contacto con los virus en el mismo lugar y en condiciones parecidas. Esta claro que los virus y bacterias no son como la medicina convencional, la única causa de las enfermedades infecciosas. Primero es el desequilibrio, y luego aparecen las bacterias y los virus. ¿Y cual es el trabajo que realizan en ese momento?

Un  “germen” una bacteria, virus, u hongo, no pueden germinar sino les damos las condiciones para ello. Si sembramos una semilla en la tierra necesitamos una buena tierra y abonada, agua, y sol, es decir condiciones óptimas para que crezcan. De la misma manera encontraremos diferentes microorganismos allí donde hay acumulo de sustancias de desecho (moco, flemas, pus,) células en descomposición o muertas. Estos microorganismos se alimentan de sustancias de desecho y células muertas. Las bacterias en la naturaleza descomponen la materia orgánica muerta para que pase a formar parte nuevamente de la tierra de donde surgió. Si no existieran bacterias, las hojas caídas las plantas muertas, los animales muertos... no se podrían descomponer, la superficie del planeta tierra se llenaría de cadáveres vegetales y animales y poco a poco se rompería el círculo vital y se acabaría la vida. Las bacterias son necesarias para “limpiar” la tierra de células muertas y sustancias en descomposición. ¿No puede ser que este sea su trabajo en el organismo durante las enfermedades mal llamadas infecciosas?

Desde el punto de vista higienista, suponiendo que el microbio sea un factor causante, que es mucho suponer, porque es más fácil que sea consecuencia o efecto que causa, no hay por que convertirse en “cazadores de microbios”. Si el “germen” (llamado bacteria, virus) crece en lugares de descomposición celular, no hay, porque intentar cazarlo. La salida más lógica es la de “limpiar” el cuerpo, desintoxicarlo a través de una alimentación basada en frutas y verduras o en plena crisis con un ayuno. Si el “germen” fuera tan perjudicial como se dice nadie escaparía a su “infección” y hemos de reconocer que millones de microbios entran continuamente en nuestro cuerpo con los alimentos, el agua que bebemos, el aire que respiramos.

¿Si alguna vez “descubrimos” que  lo que conocemos como microbios no son más que orgánulos celulares más o menos adaptados al estado de intoxicación y descomposición, y que surgen  desde dentro al ocurrir la degeneración y muerte celular? Que sorpresa la nuestra. Esta teoría no es una teoría cualquiera y está bien apoyada en diferentes estudios heréticos de diversos autores (Bechamp, Tissot, W. Reich...). Es posible que el trabajo de la mayoría de los microorganismos en el cuerpo no fuera  más que el que están realizando en la naturaleza; descomponer las sustancias orgánicas, verdaderos agentes de limpieza.

 Este es un tema muy polémico y muy profundo que merece ser tratado más en profundidad en otro escrito.

Otros síntomas como la tos crónica, y seca, sin expectoración o expulsión de flemas puede ser debido también al tabaco, a la faringitis crónica o tener un origen nervioso (psíquico, en el sentido antiguo de la palabra, anímico). Veamos los factores que perjudican estas crisis.

 
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