OSTEOPOROSIS
08. MASA ÓSEA Y FRACTURAS
En algunos estudios a largo plazo la medida de pérdida de hueso no han podido predecir la incidencia de fracturas. Ello indica que además de la pérdida ósea hay otro factor que favorece las fracturas.
Mazes describe que la población de centenarios en Vilcabamba, Ecuador, sufre una minúscula incidencia de fracturas a pesar de tener una masa ósea un 15% menor que los de raza blanca. Lo mismo ocurre con la mujer japonesa mayor de 60 años que sufre un 30 a un 50% menor tasa de fracturas a pesar de encontrarse con una masa ósea por debajo del “umbral de fractura”.
La incidencia de fractura de cadera es más baja en las mujeres asiáticas a pesar de tener una densidad ósea del fémur aparentemente más baja.
A pesar de una baja ingestión de calcio en la dieta los adultos de raza negra tienen en relación a los de baja blanca, una mayor masa ósea y menos fracturas. Diversos autores han encontrado que las altas tasas de ingesta de calcio no indican una mayor densidad del hueso y que las fracturas de cadera son más frecuentes en países con una mayor ingesta de calcio en forma de productos lácteos.
La incidencia de fracturas en la primera mitad de la vida es mayor en los hombres que en las mujeres a consecuencia de traumatismos. A los 40 - 50 años esto se invierte y son más comunes en la mujer.
Pero los procesos de descalcificación y fractura en los hombres es mayor de lo que hasta ahora se había pensado, en relación a las mujeres. En algunas áreas geográficas las fracturas se igualan en frecuencia y no hay que olvidar que la vida media de la mujer es varios años mayor que la del hombre lo que significa un aumento de posibilidades de sufrir fracturas. Aunque efectivamente es mayor el número de fracturas en mujeres que en hombres, y la pérdida de hueso es también mayor.