Ayuno
 
HISTORIA DEL AYUNO

01. El Ayuno en la historia 02. El Ayuno, un camino olvidado hacia la salud

02. EL AYUNO, UN CAMINO OLVIDADO HACIA LA SALUD

Nos interesa especialmente el ayuno terapéutico y utilizo el término terapéutico en su sentido original: Terapéutico viene del griego therapeutikós y significa servicial, que cuida de algo o alguien. Derivado de therapéuo, yo cuido. Y la palabra terapeuta viene del griego therapeutés, servidor. Realmente el terapeuta no es el que cura sino el que acompaña y cuida mientras la curación tiene lugar.

Según Pedro Laín Entralgo, gran especialista en Historia de la medicina y en Antropología médica: “A comienzos del siglo XIX....Vigente desde los hipocráticos, la restricción alimentaria en las enfermedades agudas seguía siendo la regla...”

Entre los médicos hipocráticos el principal recurso terapéutico fue la Dieta, “díaita”, expuesta en los tratados “Sobre la dieta” donde se describen las características, preparación e indicaciones de los alimentos, tanto para el enfermo como para el sano. Y diaita, según ellos, no solo se relaciona con el alimento ingerido sino también con el ejercicio, la actividad profesional y las costumbres sociales. Todo ello es “diaita”, dieta. El concepto de dieta en la Grecia antigua abarcaba no solo la alimentación sino el régimen o forma de vida al completo.

Hipócrates, según el Dr. Honorio Gimeno, uno de los médicos naturistas más reconocidos de nuestro país, “preconizó la utilización del ayuno, el pan integral y las frutas y hortalizas crudas y aconsejó que en cuestiones de alimentación se atendiese al instinto del enfermo. En lo fuerte de la enfermedad, conviene alimentación muy débil o la supresión absoluta de todo alimento. En las diarreas intensas la ingestión de manzana cruda. En invierno y en primavera, se puede comer más que en verano y en otoño. Cuando se tiene fiebre, el mejor alimento es el jugo de frutas. Si un enfermo se ha adelgazado bastante por enfermedad larga, no tiene que comer demasiado para recuperarse antes, sino que ha de hacerlo con precaución. Cuando la enfermedad no es muy importante y evoluciona en sentido favorable, el médico no ha de emplear muchos remedios; es mejor que actúe la fuerza vital natural, a ser posible, por sí sola. Dicha fuerza se conoció después en versión latina como “vis medicatrix naturae”.

Según Erasístrato, las más importantes causas de los síntomas morbosos serían el exceso de alimentación (plethos), la debilidad de ésta (apepsia) y la corrupción de lo ingerido. Para Erasístrato era más importante la prevención que la terapéutica. Reconoce a la enfermedad por el órgano afectado y no como se creía, por la afectación de los humores. Sustituyó el uso de la sangría, por la ligadura de los miembros, el ayuno, los purgantes suaves, la dieta, baños y ejercicios gimnásticos.

Entre los griegos, los metódicos (de la escuela metódica), trataban de curar mediante ayunos y alimentación seca o húmeda. Entre ellos Thessalio de Tralles clasificó las enfermedades en agudas y crónicas. Para tratar estas últimas ponía al enfermo a curas de ayuno y dietas estrictas con las que intentaba cambiar el estado general del cuerpo.

Aulo Cornelio Celso, de la escuela ecléctica, quien clasifica los signos de la inflamación en tumor, rubor, calor y dolor, signos reconocidos hasta hoy mismo, vivió por el año 30 después de Jesucristo, dijo en su obra imperecedera que existe una fuerza curativa natural en el cuerpo humano. Y recomienda, para protegerse de las enfermedades, una vida de acuerdo con las leyes de la Naturaleza. Tiene en mucha consideración el ayuno, así como la sudoración y las compresas calientes. En caso de una enfermedad incipiente, indica que se debería ayunar, mantener la calma, y beber agua fría.

Ateneos, físico griego del siglo II, dejó escrito: “El ayuno cura las enfermedades, seca los humores corporales, expulsa a los demonios, libera de los pensamientos impuros, aclara la mente, purifica el corazón, y eleva el hombre al trono de Dios”.

En el siglo XVII, el ilustre físico Paracelso llamaba al ayuno “el gran remedio”.

El médico norteamericano Dr. Isaac Jennings (1788-1874), tras muchos años de ejercer la medicina convencional, en el año 1822, comenzó a desarrollar y enseñó una filosofía que él denominó ortopatía, que expresaba su concepto sobre la naturaleza básica de la enfermedad. Fue el inicio del Sistema Higienista como un enfoque renovador sobre las causas y el tratamiento de la enfermedad. La recuperación de la enfermedad por la eliminación de sus causas verdaderas y no de sus síntomas.

Jennings pasó sus veinte primeros años de ejercicio de la medicina utilizando el tratamiento médico normal y las prácticas de sangría de su tiempo, pero su confianza en estas prácticas fue a menos, de manera que abandonó la lanceta y fue reduciendo las dosis de los medicamentos. En 1822 interrumpió toda medicación. Creyendo en la capacidad de autocuración del organismo recomienda el descanso, el ayuno, la dieta, el aire puro, y otros factores higiénicos o higienistas. El uso profesional del ayuno ante la enfermedad en los EEUU comienza en 1822, con Isaac Jennings. En 1830 Graham comienza a recomendar también el ayuno. Hoy en día aún se puede encontrar en las tiendas el pan Graham, en honor al que descubrió esta manera diferente de hacer el pan, el reconocido higienista Sylvester Graham. Otro gran experto higienista y que recomendó y estudió el ayuno fue el Dr. Russell Trall.

Entre los primeros especialistas en Higiene Natural o Vital, muchos de ellos médicos, se cuentan verdaderos especialistas en el ayuno. Entre ellos estaba el Dr. Edward Hooker Dewey, nacido en 1849 y defensor incondicional del ayuno. Escribió varios libros, entre ellos The No Breakfast Plan [El plan de no desayuno] que introduce al estudio del ayuno.

El famoso Dr. Beaumont realizó un montón de trabajos experimentales con un estadounidense llamado Alexis St. Martin. Este hombre tenía una herida de bala en el abdomen y la lesión dejaba al descubierto la cavidad gástrica. Debido a esta circunstancia, el Dr. Beaumont pudo observar el proceso de digestión de distintos alimentos y los cambios en la constitución de los jugos gástricos en diferentes condiciones. Y, dice Beaumont: «En las diátesis febriles se secreta muy poco o ningún jugo gástrico; de aquí la importancia de no introducir alimentos en el estómago en las afecciones febriles. No proporcionan ninguna nutrición, en realidad son una fuente de irritación para ese órgano y, en consecuencia, para todo el sistema. En estas circunstancias no se puede secretar ningún solvente y los alimentos son indisolubles en el estómago, como lo sería el plomo en circunstancias normales. ». Beaumont informa que la comida permaneció en el estómago de Alexis St. Martin entre 6 y 14 horas sin sufrir ningún cambio, excepto el de la descomposición, es decir, la fermentación y putrefacción.

El Dr. Charles E. Page nació en 1840, estudió medicina durante la Guerra Civil Americana y escribió mucho sobre el tema de la higiene y del ayuno. También colaboró en numerosas revistas en las que escribía sobre las virtudes del ayuno en el cuidado de los niños.

A finales del siglo XIX el Dr. Felix Oswald entre sus numerosas obras se encuentra un libro titulado Fasting, Hydropathy and Exercise [Ayuno, hidroterapia y ejercicio].

El Dr. John H. Tilden nació en Illinois en 1851. Se graduó en medicina en 1872. En su clínica de Denver (Estados Unidos) utilizaba regularmente el ayuno como método de cuidados.

Leopold E. Felke (1856-1926), sacerdote que adquirió bastante fama con el uso del barro, de otras prácticas naturistas (alimentación vegetariana, ayuno, la utilización de alimentos crudos) y de la Homeopatía.

En los últimos tiempos el Dr. Herbert M. Shelton (1895-1985), el más conocido higienista, es el mayor experto en ayunos. Tomó contacto con la Higiene Natural o Vital en su juventud y desde entonces llevó a cabo una gran labor de recopilación y difusión de los estudios higienistas. Shelton dejó escritos unos 40 libros. Uno de sus libros “Fasting Can Save Your Life” ha vendido varios cientos de miles de ejemplares. (450.000 libros vendidos en el ejemplar que tengo del año 1993). Otto Buchinger es otro de los grandes expertos en el ayuno, aunque el preconiza un ayuno modificado por la adición de 200 calorías en forma de miel o zumo de frutas en las tisanas y el agua.

En España la época floreciente en el campo de la salud natural (naturismo médico y homeopatía) durante la República española fue totalmente barrida durante la época de la dictadura de Franco. Actualmente hay visos de una nueva renovación en el campo del naturismo médico y de otras medicinas no convencionales, aún no reconocidas por los estamentos oficiales que controlan y regulan el ámbito sanitario.

El Dr. Ángel de Bidaurrazaga, el más conocido de los médicos naturistas clásicos vascos, cuenta en su libro Ayunoterapia y el Matrimonio, cómo se encontraba a los 34 años padeciendo una enfermedad intestinal grave de la cual comenzó a recuperarse realizando ayunos de agua con limón, y de limón o fruta fresca que chupaba. En el año 1928 realizó un semiayuno de 28 días con agua y zumo de limón y comiendo el limón que podía. “El propósito del organismo es defenderse, eliminando la materia que atenta contra su vida; y el medio más seguro que tenemos para ayudarles en esa labor es la Ayunoterapia. Mediante ella, dejamos plena libertad a la Viz Medicatriz para que aparte en el organismo el tanto de muerte del tanto de vida”.

Gandhi, que además de sus ideas pacifistas era vegetariano y tenía amplia experiencia en los cuidados naturales de la salud, utilizó el ayuno en apoyo de sus ideales de libertad para la India. Mahatma Gandhi, en su desconocida faceta de especialista en la salud, señala “No debemos llenar el aparato digestivo con alimentos innecesarios. Tenemos que comer solamente tanto como nos sea necesario y no más. Con frecuencia comemos de más, o ingerimos cosas indigeribles, sin darnos cuenta. Un ayuno ocasional, por ejemplo de una vez por semana o una vez cada quince días, nos permitirá mantenernos equilibrados. Si no nos resulta posible ayunar un día entero, podemos saltarnos una o más comidas durante el día”. La palabra vegetariano no deriva- como cabe suponer - de la palabra vegetal, sino del vocablo latino vegetus, que significa: entero, sano, fresco, vivo.

En su Autobiografía, Gandhi comenta que lee algo sobre la formación de una “Asociación de la Eliminación del Desayuno” en Manchester. El argumento que esgrimían sus promotores era que los ingleses comían demasiado y con harta frecuencia; que las facturas de sus médicos eran pesadas porque comían hasta la medianoche, y que debían por lo menos saltarse el desayuno si querían mejorar ese estado de cosas. Hace la prueba de dejar de desayunar para mejorar sus dolores de cabeza; le cuesta bastante durante unos días, pero los dolores de cabeza desaparecieron del todo. Esto le llevó a la conclusión de que estaba comiendo más de lo necesario.

Luego escribe: “No acepten más pacientes que los que puedan atender bien. Nuestro objetivo primordial es prevenir la enfermedad. Yo consideraría nuestro tratamiento como perfecto, si pudiéramos enseñar a la gente que acude allí, cómo tiene que hacer para mantenerse libre de enfermedad”.

Como hemos visto a lo largo de estas páginas, el ayuno no es una invención terapéutica de los tiempos actuales, sino un método tan antiguo como la humanidad misma. Uno de los mejores métodos que yo conozco en la búsqueda de la salud física, mental y espiritual.

Este escrito corresponde al Capítulo 2 de libro: El poder curativo del Ayuno, del Dr. Karmelo Bizkarra. Editorial DDB.

 
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