Enfermedades
 
HIPERTENSIÓN

01. ¿Qué es la Hipertensión? 08. Trastorno de nuestra civilización
02. ¿Cómo aparece? 09. A veces es secundario a otros trastornos
03. Riesgos de la Hipertensión 10. Lo más frecuente no es lo más sano
04. La falta de síntomas 11. La medicación
05. Factores que favorecen la Hipertensión 12. Resumiendo
06. Psicosomática de la Hipertensión 13. Cuidados higienistas
07. Efectos de la Hipertensión  

02. ¿CÓMO APARECE?

La tensión excesivamente baja se llama hipotensión (hipo es opuesto a hiper) y no da lugar a los efectos perjudiciales de la hipertensión, aunque puede dar algún que otro mareo inoportuno.

Los últimos estudios muestran que en nuestro medio una de cada cinco personas es hipertensa y esta proporción es aún mayor en las personas de edad.

La presión sanguínea depende de dos factores: la cantidad de sangre impulsada por el corazón y la resistencia que oponen a su paso las arterias. En cada contracción el corazón impulsa unos 60 mililitros de sangre a las arterias. Suponiendo que en situación normal pueda latir alrededor de 60-70 latidos por minuto, el corazón expulsa la cantidad de 3,6 a 4,2 litros por minuto. La presión aumenta cuando se impulsa una cantidad mayor de sangre, a mayor cantidad de líquido en el interior de esas “tuberías” especiales que son las arterias de nuestro organismo, mayor es la presión. La cantidad de sangre circulando es mayor cuando aumenta el volumen expulsado en cada contracción o cuando el corazón late más veces por minuto (por ej. durante el ejercicio). Igualmente aumenta cuando esas “tuberías” se cierran, perdón, cuando las arterias o vasos sanguíneos disminuyen en calibre. En este caso la hipertensión es debida al aumento de la resistencia al paso de sangre por un conducto más estrecho de lo normal o también porque pierden elasticidad debido al envejecimiento o depósitos de sustancias (especialmente el colesterol) en el interior de sus paredes.

Con cierta frecuencia y según la constitución de la persona, ocurre en el organismo una “retención de líquidos” y a consecuencia de ello un aumento de la cantidad de sangre. Esta situación tiene lugar con frecuencia cómo mecanismo de defensa del organismo para diluir sustancias tóxicas ingeridas o debido a bloqueos musculares. Muchas personas, especialmente las mujeres, retienen líquidos cuando están nerviosas o con problemas emocionales. El aumento de la cantidad de sangre impulsada hace aumentar la presión o tensión arterial.

El consumo de sal produce en especial una retención de líquidos en el organismo facilitando así el aumento de la presión. Esto lo saben muy bien las personas que siguiendo una alimentación sana y sin sal consumen una comida con sal. El resultado es la sensación de sed que permanece durante unas horas después y que sólo se calma bebiendo mucha cantidad de agua. Si además de sal consumimos fritos, embutidos, conservas (éstas contienen cantidades muy grandes de sal utilizada como conservante) nos encontraremos bebiendo con mucha frecuencia, pues el agua diluye las sustancias tóxicas de esta manera ingeridas y este exceso de agua aumenta la cantidad de sangre facilitando el aumento de la tensión arterial.

Otras veces tiene lugar una contracción o cierre de las arterias, las “tuberías se cierran”, y aumenta la presión en su interior. Al disminuir el calibre interior de los vasos sanguíneos hay un mayor freno o resistencia al paso de sangre. La sangre circula por el “árbol” circulatorio desde los conductos mayores como la aorta a la salida del corazón (esta es como la autopista) hasta las ramificaciones cada vez más estrechas (carreteras estrechas) ya cerca de las células a las que llamamos capilares. Cuando se cierran los pequeños conductos no “circula” bien la sangre y se atasca produciendo un aumento de la presión. Un efecto similar ocurre cuando los vasos sanguíneos se obstruyen parcialmente por la grasa y el colesterol que se deposita en forma de placas (arteriosclerosis).

Una causa importante de hipertensión se encuentra en la dieta rica en grasas y colesterol, en la sal y con carencia de frutas y verduras. El exceso de grasa y colesterol causan además un aumento de la densidad o espesamiento de la sangre. Esto hace que se incremente la presión sanguínea, ya que es más difícil que la sangre espesa corra a través de los más finos vasos sanguíneos llamados capilares (vasos que por su finura recuerdan a los cabellos de donde cogen su nombre).

Debido a los grandes cambios que sufre la presión sanguínea, una sola toma de tensión no es suficiente para su diagnóstico. Se debe repetir varias veces antes de diagnosticar de hipertensión.

Durante la toma de tensión la persona debe estar relajada, y no haber comido, fumado o hecho algún ejercicio durante 30 minutos antes de la medición. En condiciones ideales se aconseja que se lleve a cabo cuando la persona tenga la vejiga vacía y esté sin cruzar las piernas. El brazo en el que tomamos la tensión debe estar relajado ya que su contracción puede elevar en un 10% la presión sanguínea.

 
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