HIPERTENSIÓN
11. LA MEDICACIÓN
La medicación no cura nunca la hipertensión, únicamente mantiene bajas de forma artificial las cifras de la presión sanguínea, pero esta vuelve a elevarse al dejar la medicación. Su forma de actuar varía según el medicamento o grupo de antihipertensivos utilizado.
Los trastornos del corazón (angina, infarto) no son sólo mucho más frecuentes en las personas con hipertensión, sino que además el tratamiento o medicación contra la tensión no reduce la frecuencia de estos trastornos. Según R.P. Ames la medicación no tiene ningún efecto o poco efecto en reducir la mortalidad por problemas cardiovasculares en la mayoría de las investigaciones realizadas (Practical Cardilogy, 1989, nº 15). Según S. Yussuf y col. en una revisión de investigaciones, no vieron ninguna reducción de enfermedad o mortalidad por trastornos coronarios del corazón, a consecuencia de la medicación. Este es un punto muy debatido actualmente porque para otros autores si los reduce.
Según los estudios, el tratamiento de la hipertensión con medicación disminuye la frecuencia de trastornos cerebrovasculares, pero no podemos olvidar sus muchos y graves efectos secundarios. Algunos fármacos contra la hipertensión tienden a elevar las grasas o lípidos de la sangre (colesterol y triglicéridos) y la glucosa; con lo que pueden tener un efecto especialmente perjudicial en las personas que tienen estos riesgos. Entre los efectos secundarios perjudiciales de estos medicamentos podemos encontrar: tos, hinchazón de tobillos, rojera de la cara, dolor de cabeza, estreñimiento, palpitaciones, cansancio, mareo al levantarse, extremidades frías,...
Con mucha frecuencia el descenso excesivo de la presión sanguínea con la medicación produce otras alteraciones más o menos graves.
Si la tensión sanguínea alta permitía llevar la sangre en condiciones a los diferentes lugares de cuerpo, al bajar excesivamente la presión damos lugar a que haya lugares que se queden sin una buena irrigación sanguínea, con los efectos secundarios que podemos ocasionar a corto o largo plazo.
Nunca recomendamos eliminar los medicamentos contra la hipertensión sin control de un experto higienista porque la brusca eliminación de alguno de ellos puede dar lugar a un peligroso efecto rebote y aumento de la presión.