Enfermedades
 
ARTRITIS

01. ¿Qué es la Artritis? 05. Cuidados higienistas
02. Los síntomas 06. Otras Artritis unidas a procesos generales
03. Aguda y crónica  
04. Clases de Artritis  

06. OTRAS ARTRITIS UNIDAS A PROCESOS GENERALES

Artritis unida a Lupus Eritematoso

El lupus eritematoso sistémico (sistémico o que afecta a todo el cuerpo) es una enfermedad del sistema conjuntivo también autoinmune, de la misma manera que en la artritis se forman anticuerpos y tóxicos celulares que atacan a las propias células del organismo. Otras veces se afecta la piel sin afectación general o principalmente la piel. En la forma típica aparecen placas rojas en la cara. En las formas graves afecta profundamente a la estética, de donde le viene el nombre (Lupus, del latín lobo porque recuerda a las mordeduras de este animal).

El cuadro puede aparecer por diversos estímulos externos, como por ejemplo: radiación y fármacos y acompañarse de procesos de aumento de bacterias y virus, en una persona predispuesta (Medicine, nº 52, serie 7ª).

Recordamos la alteración que puede producir en los compuestos celulares la introducción en el cuerpo de ciertas sustancias tóxicas (fármacos, radiaciones). Estos compuestos “nuevos” formados por estas sustancias tóxicas y perjudiciales pueden ser rechazados por el mismo sistema inmunológico, encargado de reconocer lo que es propio de lo que es ajeno. El sistema inmunitario “reconoce” como ajeno esas “partes constituyentes nuevas” del cuerpo y las ataca. Es una enfermedad autoinmune que aparece entre los 17 y los 35 años.

Afecta más a las mujeres y se agrava al tomar anticonceptivos orales, con el embarazo y tras el parto. Parece ser que afectan desfavorablemente ciertos factores ambientales, fármacos, estrés o factores nutritivos. En la dieta ocurre mejoría al bajar la cantidad de calorías y grasas animales. (Según el libro “Enfermedades reumáticas” de la Sociedad Española de Reumatología y Farreras Rozman).

La posibilidad de que algunos fármacos (hidralazina, procainamida) pueden hacer aparecer un cuadro parecido al Lupus (seudolupus) ha justificado la hipótesis que sugiere un elemento químico externo como agente causante.

Artritis psoriásica

Hay una forma de artritis que a veces acompaña a la psoriasis (enfermedad descamativa de la piel), es la artritis psoriásica. Comienza entre los treinta y tantos y los cuarenta años de edad.

En el 70% de los casos afecta a las articulaciones de los dedos. En un 15% se parece a la artritis reumatoide y en un 5% se afecta la columna y se establece espondilis anquilosante (ver luego) (Farreras Rozman).

Su progresión es normalmente lenta.

Hemos visto, más de una vez, un aumento de la afección articular con disminución de la movilidad y dolor, en personas afectadas de psoriasis tras el tratamiento con medicamentos de la psosiasis cutánea o de la piel.

La psoriasis desde el punto de vista higienista es un proceso de descamación y desintoxicación, que tiene mucho que ver con factores psíquicos y emocionales. Si evitamos este proceso de eliminación exterior el proceso va hacia el interior, y como consecuencia puede haber una afectación a nivel articular. El problema cutáneo de la psoriasis puede ser provocado o agravado por estrés, traumatismos o ciertos fármacos (litio, bloqueadores beta, antipalúdicos). Esto lo indican tambien médicos de la medicina convencional (Mª E. Brito y E. Garmendia, Medicine nº 55, serie 7ª).

La mejora de la artritis psoriásica pasa por una mejoría de la psoriasis a través de los cuidados de la Higiene Vital.

Artritis crónica juvenil

Se trata de un tipo de artritis que afecta a una o varias articulaciones, que persiste varias semanas y que comienza antes de los 16 años. Es la enfermedad reumática crónica más frecuente en la infancia.

Su diagnóstico es a veces difícil porque con frecuencia no se quejan de dolor y sólo se aprecia una disminución de la actividad física (no quieren caminar, correr).

En los niños es más frecuente la afectación de la cadera y la fusión de las vértebras cervicales. A veces hay inflamación de los ojos (uveítis) y otras veces aparecen lesiones cutáneas, fiebre y a veces alteraciones cardiacas y pulmonares.

En la mayoría de los niños desaparece por si misma la enfermedad o los síntomas.

La alimentación sana (Frutas, verduras, frutos secos) es importante a esta edad, así como favorecer el ejercicio físico y la expresión de las emociones para evitar bloqueos musculares en las zonas donde luego aparece el problema articular.

Espondilitis anquilosante

Es una enfermedad reumática crónica e inflamatoria, que afecta principalmente a la columna vertebral (Spondylos del latín vértebra) y siempre en la unión del hueso sacro con el ilíaco en la base de la columna vertebral (en la unión de la cadera con el sacro, final de la columna).

Afecta nueve veces más al hombre que a la mujer.

La artritis reumatoide y la artritis de la columna son las artritis más frecuentes.

La enfermedad provoca dolores en la parte inferior de la columna y rigidez en la columna por la mañana que mejora con el ejercicio. El dolor es más intenso con el reposo de la noche en la cama, durante la madrugada y con frecuencia la persona tiene que levantarse y pasear por la habitación unos minutos. El dolor puede agravarse con el esfuerzo físico, la tos y los estornudos.

El dolor frecuente va desde la nalga a la rodilla por detrás de la pierna y es alternante, unas veces afecta a la derecha y otras a la izquierda. Es necesario mantener una vida activa para evitar la aparición de rigideces y la anquilosis (falta de movilidad con unión de las vértebras).

La limitación de la movilidad de la columna vertebral en la zona del tórax disminuye la capacidad respiratoria y agrava los problemas.

Evoluciona con brotes. Con el tiempo la curvatura lumbar normal desaparece. Los dolores van disminuyendo pero en cambio aumenta la rigidez (anquilosis, de donde le viene el nombre). Al cabo de años aparecen los dolores dorsales y luego la persona se va encorvando (cifosis o “chepa” dorsal). Este encorvamiento limita la capacidad respiratoria, las bases pulmonares están “comprimidas” sin capacidad de expansión.

La región del cuello pierde movilidad en todas las direcciones y se va quedando rígida (anquilosada).

Con el paso del tiempo desaparecen los dolores y aparecen las grandes rigideces.

No olvidemos, como vimos con la artritis reumatoide, que cuando hay rigidez ósea hay una anterior rigidez muscular y por qué no decirlo una “rigidez psicológica”. En la columna vertebral la afectación en la zona baja se relaciona con un bloqueo en la zona de la pelvis (inseguridad, miedo, represión sexual, etc...) y la afectación del cuello con el control, miedo a perder el control....

La persona afectada por este proceso necesita mantener la actividad física, acompañado de ejercicios de estiramientos de la columna vertebral y en general de todo el cuerpo, y aprender también a relajarse.

Necesita también ser consciente de los momentos de tensión psicológica y emocional ante los cuales contrae el cuerpo como una coraza muscular.

Los baños y las duchas calientes frecuentemente facilitan la actividad física (Cecil - Loeb).
En este proceso la persona necesita apoyo psicológico que le favorezca la expresión de emociones y en especial la de rabia contenida.

Otras formas de artritis son las Artritis que van a la par de una “infección” en otra zona del cuerpo (zona intestinal y genitourinaria) o la artritis que acompaña a la Colitis Ulcerosa y a la Enteritis Regional (Enfermedad de Crhon).

La Gota

La llamada gota es una enfermedad ocasionada por la localización de microcristales de ácido úrico en las articulaciones, y se manifiesta con crisis de dolor intenso, hinchazón local y enrojecimiento, que en el 70% de los casos se localiza en la articulación de la base del dedo gordo del pie. Otras veces afecta a las articulaciones del pie, tobillo, rodilla, muñeca y mano. Durante el reposo la piel se vuelve sensible al roce de las sábanas y el dolor aumenta. Pero a veces la artritis es leve y prolongada. Entre las crisis, la persona no tiene síntomas o algunas sienten cierta sensación de rigidez articular.

El ácido úrico es un resto del metabolismo de las proteínas, no útil para el organismo y que se elimina por la orina.

Desde la medicina convencional se consideran altas las cifras por encima de 6 mg. por litro de sangre en la mujer y de 7 mg. en el hombre. Desde el punto de vista higienista bajaríamos estos límites, pues indican una gran ingesta de proteínas, entre otras cosas.

Los niveles de ácido úrico en sangre aumentan tras ingestas excesivas de alcohol o de alimentos con abundantes purinas y se encuentran disminuidos cuando se siguen dietas pobres en proteínas (Enfermedades Reumáticas, Sociedad Española de Reumatología).

Cuando los cristales de ácido úrico llegan a la articulación, son “ingeridos” por las células del líquido articular y estas células se rompen en el interior de la articulación y se desencadena el proceso de inflamación.

Conforme se repiten las crisis, los cristales se van depositando en el hueso, en las proximidades de la articulación, y pueden llegar a destruirla. También se pueden depositar en otras zonas: cartílagos de la oreja o los tendones expuestos a roces (talón y codo) o forman abultamientos bajo la piel, visibles y no dolorosos.

Como la gota es una enfermedad del metabolismo es frecuente que estas personas tengan otras alteraciones: niveles altos de azúcar, de colesterol y triglicéridos (grasas) en la sangre. Ello indica que es una alteración global del organismo, de su metabolismo.

Una tercera parte de los gotosos sufren cólicos de riñón y de ellos la mitad tiene una discreta insuficiencia renal.

Asimismo es frecuente la tensión arterial alta. Alrededor de la mitad de los enfermos de gota son hipertensos.

Aunque algunos autores no le den la suficiente importancia a la alimentación, en el libro citado “Las Enfermedades Reumáticas”, escrito por la Sociedad Española de Reumatología se cita: “La alimentación influye muchísimo en la aparición de la gota. Los excesos de comidas y, sobre todo, un elevado consumo de alcohol suelen ser en la mayoría de los casos los desencadenantes de ataques agudos de gota en personas con niveles de ácido úrico habitualmente altos”.

El tratamiento de la hipertensión con diuréticos produce una elevación de los niveles de ácido úrico y predispone a sufrir de gota.

Estos son los factores de riesgo para padecer gota, recogido en el libro antes citado: “Las cifras elevadas de azúcar y lípidos en la sangre, la herencia, mal funcionamiento del riñón, determinadas enfermedades, y con las intoxicaciones crónicas de plomo (por el uso de cerámica vitrificada para la conservación de alimentos y sobre todo por la contaminación del agua canalizada a través de cañerías de plomo). Esta intoxicación produce gota por disminución del filtrado renal y con ello de la cantidad de ácido úrico eliminado a través de la orina, además de retrasos en el desarrollo intelectual en la infancia”.

Afecta 10 veces más a hombres que a mujeres; otro factor de riesgo son las costumbres sedentarias y la obesidad.

Las cifras de ácido úrico tienden a elevarse en todas las enfermedades en las que existe destrucción celular, como ocurre en determinadas enfermedades graves de la sangre: anemia hemolítica (se destruyen los glóbulos rojos) la leucemia o el cáncer, o puede aparecer después de intervenciones quirúrgicas.

Posiblemente por esta renovación celular (muerte y sustitución celular) y por la eliminación de los excesos de los depósitos de ácido úrico hacia la sangre para ser desechados al exterior por la orina, durante el ayuno hay un aumento de ácido úrico en sangre. Personalmente yo no he visto ninguna crisis de gota que tuviera lugar durante el ayuno, aunque si se cita clásicamente esta posibilidad. De todas maneras ésta sería una crisis desintoxicativa y regenerativa de la zona anteriormente afectada y no un empeoramiento.

Para prevenir las crisis de gota hay que evitar la vida sedentaria, el sobrepeso, eliminar el consumo de alcohol y evitar el exceso en las comidas sobre todo de alimentos ricos en proteínas.
Hay que evitar las bebidas alcohólicas, aunque sean de baja graduación, como la cerveza.

Los alimentos que más contienen purinas (unas proteínas del núcleo celular o nucleoproteinas) deben ser eliminadas de la dieta. Tradicionalmente la gota ha sido tratada con una dieta baja en purinas, pero ahora ha sido sustituido por los medicamentos para bajar el ácido úrico.

Aunque la mayor parte del ácido úrico se genera en el cuerpo, también aconsejamos desde el punto de vista higienista, eliminar los alimentos excesivamente ricos en purinas que luego generan ácido úrico: anchoas, sardinas (pescado azul), vísceras (sesos, riñones, hígado, mollejas), marisco, productos de caza (liebre, jabalí, perdiz, corzo).

La alimentación sana, evitando los alimentos dichos, es un factor que inevitablemente hace bajar la cantidad de ácido úrico en sangre.

Como este proceso se relaciona con elevación de azúcar en sangre, colesterol y triglicéridos, el cuidado de estos factores es importante también y así además evitaremos complicaciones. El ejercicio es muy aconsejable.

Por supuesto el tratamiento médico no es curativo, debido a que los factores que provocan la formación de ácido úrico permanecen.

Los factores de salud de los que largamente hablamos en el número anterior, en la Artrosis, son igualmente recomendables en este proceso.

Reumatismo de partes blandas

Se llama así a un grupo de dolencias que afectan al aparato locomotor (huesos y músculos) en estructuras próximas a las articulaciones como los tendones y las bolsas serosas. El tendón une los músculos a los huesos y la bolsa serosa es una especie de “almohadilla” llena de una pequeña cantidad de líquido cuya misión es facilitar el desplazamiento de los tendones o la piel sobre los huesos situados bajo ella.

La bolsa serosa se sitúa en zonas sometidas a roce o a presión intensa y sirve de amortiguación.

Tendinitis y bursitis

La tendinitis es la inflamación del tendón y la bursitis la inflamación de la bolsa serosa.
Se afectan con frecuencia por microtraumatismos repetitivos producidos en las actividades diarias, lo que causa su inflamación. Otras veces aparece con la práctica del deporte. Pueden ocurrir también a consecuencia de la gota o debido a depósito de otros cristales microscópicos en la articulación. Otras veces son consecuencia de enfermedades reumáticas generales.

La bursitis se localiza sobre todo en la rodilla, detrás del codo, cerca de un juanete o del hombro o en la nalga, y en ellas hay acúmulo de líquido.

Las tendinitis más frecuentes son las que rodean al hombro, el codo (el codo de tenista, que no sólo afecta a este deporte sino a personas que habitualmente hacen trabajos con las manos y las muñecas), los que van hacia los dedos de las manos, los que rodean la cadera y la rodilla y el tendón del talón (tendón de Aquiles). Se afecta la membrana o vaina sinovial que rodea el tendón para facilitar su movimiento en los lugares de roce.

Las bursitis se tratan desde la medicina convencional aspirando el líquido acumulado y con reposo.
No somos partidarios de esta aspiración de líquido pues tiende a reproducirse fácilmente y además no evitamos sus causas.

Sí vemos la necesidad de reposo de la zona evitando la carga. Así como la aplicación de los factores de salud que aconseja la línea higienista (ver la Artrosis en el nº anterior), ya que hemos visto bursitis y tendinitis que ceden mucho más fácilmente de esta manera. Si la bursitis tiene su origen en la gota, aplicando estos factores se vuelve a niveles “sanos” de ácido úrico. Digo sanos y no normales porque lo “normal” ya indica con frecuencia una tasa alta de ácido úrico.

Siempre que hay una bursitis o tendinitis debemos “soltar” los músculos de esa zona que casi con toda seguridad se encuentran mas tensos que lo normal. Un masaje en manos de un experto o una sesión de osteopatía o quiropraxia pueden ser útiles. Igualmente útiles son los estiramientos de esa zona y los reajustes en la postura de la persona y en el movimiento realizado de forma repetitiva (técnicas como el R.P.G., el método Alexander, el método Mézierès, Eutonia...) son aplicables a estas situaciones.

La tendinitis del tendón de Aquiles es a menudo debida al calzado, calzado nuevo y rígido, y predisponen a ello las alteraciones en la estática del pie. Se trata del tendón que soporta las mayores tensiones al caminar o al correr, por lo que es frecuente que aparezca su tendinitis tras largas caminatas o actividades deportivas. A veces las lesiones del tendón se calcifican y dan lugar a una tendinitis calcificada, la zona más afectada es la del hombro (tendón del supraespinoso).
Nos oponemos totalmente a las infiltraciones de corticoides y otros medicamentos en las zonas afectadas por ser pan para hoy y hambre para mañana. Los corticoides tienen sus efectos secundarios graves, entre ellos la facilidad de producir descalcificación del hueso.

Dolor generalizado o Fibromialgia

Se caracteriza por ser un proceso de dolor crónico generalizado asociado a rigidez también generalizada sobre todo al levantarse por las mañanas. Se acompaña de fatiga, sienten como si les faltara energía, y alteraciones del sueño. El movimiento de intensidad un poco mayor a lo normal produce dolor, por lo que intentan evitarlo. Cada vez realizan menos esfuerzo, la masa muscular se empobrece y el nivel de tolerancia al ejercicio desciende aún más.. Para algunos autores éste síndrome se debería encuadrar dentro de los “Reumatismos Psicógenos” (o de causa psíquica). Para nosotros todos los reumatismos tienen un componente psicológico importante. Cuerpo-mente como una unidad.

“Puede estar precipitado por episodios de tensión psíquica, traumatismos u otras enfermedades” (Farreras Rozman) y se indica que puede comenzar tras un accidente de automóvil, separación matrimonial, divorcio, problemas con los hijos, etc... (Enfermedades Reumáticas de la S.E.R.).

El dolor es muy grande y afecta sobre todo al esqueleto y a la cintura pélvica (cadera) y escapular (hombros).

También es característica la presencia de puntos dolorosos a la palpación sobre tendones, huesos o músculos, que indican puntos de tensión y bloqueo muscular en las zonas afectadas y la sensación de inflamación en las manos y los pies.

En la mayoría de las personas hay alteraciones del sueño, que se indican como sueño no reparador. Esto indica el componente psicoemocional. Se acompaña de rigidez matutina y fatiga crónica que dificulta las labores cotidianas. Puede haber otras alteraciones psíquicas y orgánicas acompañantes.

Incluso desde el enfoque de la medicina convencional se reconoce “la ayuda en esta situación de los masajes y ejercicios posturales, junto con técnicas de relajación o terapia del comportamiento”. En el libro de la Sociedad Española de Reumatología (S.E.R.) se dice que forman parte del tratamiento los masajes, ejercicios de estiramientos musculares y la aplicación de calor local. “Todas las medidas resultan muy eficaces”. Algo parece que está cambiando en la “rígida estructura” médica.

Son frecuentes la ansiedad y la depresión.
Con frecuencia va unida a otras alteraciones articulares: artrosis, osteoporosis y de cada diez enfermos nueve son mujeres.

El ambiente frío empeora los síntomas. No olvidemos que ante el frío respondemos con una contracción muscular generalizada.

Según el libro citado “Enfermedades Reumáticas”: “La mala respuesta ante situaciones de estrés es un rasgo importante en las personas con fibromialgias”.

En cuanto a los cuidados higienistas podríamos añadir la aplicación de los factores de salud, el reposo y el equilibrio emocional, además de la alimentación equilibrada, y la utilización del contacto con la tierra el agua y el sol.

Estas personas necesitan un apoyo psicológico que les facilite una comprensión del proceso y un trabajo de desbloqueo psicocorporal que evite las tensiones y contracciones musculares generalizadas y los trastornos psicosomáticos ocurridos. Siempre teniendo en cuenta la unidad psicosomática cuerpo-mente. Salud a todas y a todos.

 
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