Higiene vital
 

LA ENERGÍA DEL CUERPO I

La Energía Vital del organismo se reparte en los tres grandes sistemas que mantienen la vida: Nutrición, Eliminación y Relación.  También se necesita energía para el Crecimiento y la Reproducción, siendo estas dos últimas funciones importantes en ciertos momentos de nuestra vida, como son la etapa de crecimiento y formación del cuerpo y la etapa reproductiva, respectivamente. Junto a la eliminación se necesita energía en la Regeneración de las zonas alteradas o enfermas. 

El sistema de Nutrición

El sistema de Nutrición necesita energía para la digestión y asimilación de los alimentos ingeridos. Tenemos que tener en cuenta que en dicho proceso no interviene solamente el aparato digestivo: el estómago y el intestino, el hígado y el páncreas, ya que el último proceso de asimilación se lleva a cabo en el interior de cada una de las células de nuestro cuerpo. Todas y cada una de las células del organismo intervienen en el trabajo de asimilación de las sustancias nutritivas.

Forma también parte de este sistema la Respiración, mediante la cual nos «alimentamos» del oxígeno y de la energía del aire, así como también la Circulación Sanguínea que aporta las sustancias nutritivas y el oxígeno necesario para las células.

No nos olvidemos tampoco del aporte nutritivo que recibimos del sol y del contacto con la naturaleza.

El sistema de Relación

El sistema de relación, es el conjunto de órganos encargados de ponernos en contacto con el mundo exterior (el mundo físico y la naturaleza) y con los demás seres humanos.  Está dirigido en gran parte por la voluntad consciente, aunque el inconsciente, o la “sombra”, en palabras de C.G. Jung, reconocido psicoanalista y discípulo de Freud, aquellos impulsos y formas de carácter que no aceptamos de nosotros mismos, “tiñen” nuestro estar en el mundo.

Cuando nos movemos, hacemos ejercicio, pensamos, percibimos el mundo con los sentidos, vivimos nuestros sentimientos y emociones, nos comunicamos, hablamos, realizamos un trabajo intelectual, manual o físico, nuestro organismo lleva gran parte de su Energía Vital hacia la función de relación y sus órganos: Músculos y Huesos, Cerebro, Sistema Nervioso, Los Órganos de los Sentidos y del Lenguaje.

El sistema de Eliminación

El tercer gran sistema que necesita un aporte de Energía Vital es el sistema de Eliminación; formado por los órganos de eliminación: Riñones, Pulmones, Aparato Digestivo y Piel. La función de eliminación es una actividad fundamental para el mantenimiento de una buena salud. El cuerpo humano no está sano si sus células mantienen una gran cantidad de sustancias de desecho y tóxicas.

Tanto para el Sistema de Nutrición como para el de Eliminación es necesario el buen funcionamiento del Sistema Circulatorio (arterias, venas...).

A la par del trabajo de eliminación se efectúa el de regeneración (reparación) de las zonas afectadas por la intoxicación y la falta de energía, consecuencia de una forma de vida desequilibrada y con poco contacto sano con los cuatro elementos de la Naturaleza y los demás seres humanos.



Durante el día gastamos nuestras energías y por la noche las recuperamos. Mientras descansamos por la noche nuestro cuerpo elimina las sustancias tóxicas acumuladas y las originadas por el metabolismo normal del organismo (urea, ácido úrico, colesterol...), igualmente renueva sus tejidos y realiza una “puesta a punto” de sus órganos.

Especialmente por la mañana, tras el descanso de la noche, hay un aumento de la eliminación. Tenemos la boca seca, la lengua blanca, la primera orina expulsada es más oscura y olorosa, tose la persona fumadora y elimina más flemas al levantarse.

El “ayuno” que realizamos al mantenernos varias horas sin comer facilita estos procesos de eliminación, “limpieza”, regeneración. Cuando no ingerimos alimentos, el cuerpo vive de sus propias reservas, no gasta energía en la digestión y asimilación de las sustancias nutritivas ingeridas, y toda esa energía “ahorrada” se utiliza en la eliminación de tóxicos y en la “reparación” de las zonas alteradas y enfermas.

Nutrición y Relación

Cuando comemos, mucha parte de la energía y sangre de nuestro cuerpo se acumula en los órganos digestivos. Mientras los elementos nutritivos se digieren y asimilan, las otras actividades del cuerpo y de la mente se llevan a cabo más lentamente. Tras una gran comilona no tenemos ganas de movernos, de trabajar o de realizar ninguna actividad mental, tenemos además una especie de somnolencia (modorra), que nos indica que la sangre se ha retirado de los músculos y del cerebro, del sistema de relación.

La persona que come en exceso, que consume alimentos no adecuados: refinados, industrializados o de origen animal, bebe el agua «potable» de las ciudades, respira el aire contaminado por los humos, bebe alcohol, fuma... derrocha mucha energía en el Sistema de Nutrición, necesaria para contrarrestar estas sustancias nocivas. Cuando la energía se desvía hacia la nutrición hay menos para cumplir las funciones de eliminación y relación.

Es decir, la energía desviada hacia el sistema digestivo y nutritivo provoca un descenso de la energía en el sistema de relación (músculos, cerebro, sentidos, lenguaje). Nos sentimos sin ganas de movernos, ni de pensar, con ganas de dormir, no tenemos energía para percibir el mundo con los sentidos, ni tampoco ganas de hablar. Hay, en una palabra, una interiorización de la energía en el aparato digestivo y en la nutrición en su conjunto para que la digestión y la nutrición tengan lugar en óptimas condiciones.

Una parte del cuerpo (músculos, huesos, sistema del lenguaje, sentidos) y el cerebro, ceden su fuerza para que ella se concentre en el Aparato Digestivo.

Como hemos dicho antes, el sistema circulatorio toma parte también del sistema nutritivo. Tras la comida aumenta el trabajo de este sistema que refleja en una aumento de las pulsaciones durante la digestión.

Nutrición y Eliminación

De la misma manera cuando comemos mucho, la energía se retira también del sistema de eliminación, de los órganos encargados de la eliminación de sustancias de desecho y tóxicas: los riñones que eliminan por la orina; el aparato digestivo y el hígado que eliminan por el intestino y por la bilis; el pulmón que hace lo suyo por el aire exhalado; y la piel que desintoxica por la transpiración y el sudor. De este modo el Sistema de Eliminación cede su energía para que se dirija también hacia el abdomen.

Una gran comilona no solo desvía la sangre y la energía de los órganos de relación, sino también de los órganos de eliminación, disminuyendo así la eliminación de las sustancias de desecho y tóxicas. Con cierta frecuencia, algunas de las llamadas enfermedades agudas, que no son más que un proceso de eliminación o “limpieza”, o sus síntomas desaparecen cuando comemos, para volver con más fuerza una vez realizada la digestión.

Muchos síntomas de eliminación (de «enfermedad») pueden desaparecer de esta forma temporalmente tras una comida abundante y de difícil digestión.

Nos equivocamos si pensamos que la persona enferma debe comer mucho. Los niños y los animales cuando están enfermos, por su propio instinto, dejan de comer.

El ser humano pasa la primera mitad de su vida arruinando la salud y la otra mitad intentando restablecerla.
- Joseph Leonard -


Fig 1. Reparto normal de energía. Cuando la
energía se reparte de forma equilibrada entre
estos tres grandes sistemas, hablamos de
salud. Además de estos tres sistemas la
energía se necesita para el Crecimiento, la
Reproducción
y la Regeneración celular.
Fig. 2. Cuando la energía se centra excesivamente en la Nutrición, por exceso de comida o alimentos no adecuados, la Relación y la Eliminación se encuentran bajo mínimos de energía.


 
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