EL AYUNO RESUMIDO, AYUNAR PARA CURAR
04. ¿QUÉ OCURRE DURANTE EL AYUNO?
El ayuno es un tiempo de eliminación o “limpieza” interna. El organismo indica que no es momento de introducir comida sino de eliminar las sustancias de desecho y los residuos tóxicos acumulados con el tiempo. Con el ayuno hacemos una puesta a punto del organismo o un “cerrado por limpieza e inventario” o “cerrado por reparaciones”. Las agresiones de la vida moderna son de por sí suficientes para producir una intoxicación corporal general, se exprese o no con síntomas de enfermedad, que indica la necesidad de un tiempo de ayuno y desintoxicación.
El ayuno no es una técnica nueva. Los niños y los animales dejan de comer cuando están enfermos. Guiados por el instinto somático o la inteligencia interna el organismo canaliza sus energías hacia la eliminación de sustancias de desecho y tóxicas y dejan de comer. En ese momento lo importante no es la ingesta de sustancias nutritivas sino la capacidad de desintoxicación, autorregulación y autocuración del organismo y por ello desaparecen las ganas de comer.
La curación es un proceso biológico y el ayuno posibilita que el cuerpo ponga en marcha todos los procesos de desintoxicación, limpieza y regeneración. En este sentido el ayuno en si, realmente no cura. Es el cuerpo el que se cura mientras ayunamos. El poder de curación es siempre algo inherente al organismo vivo y ningún medicamento o médico puede llevarse los laureles de la curación. La curación es una cualidad de todo ser vivo, que mantiene en si mismo una parte de la capacidad curativa y de regeneración de la Naturaleza.
Cuando una persona ayuna no gasta energía en el proceso de digestión y asimilación de nutrientes y las células y órganos del cuerpo descansan. Esa energía ahorrada es invertida hacia los procesos de eliminación y autocuración. El cuerpo pone en marcha toda su gran capacidad de autorregulación y autocuración.
Durante el ayuno no es momento de comer sino de eliminar, renovar y regenerar. Todo ello se hace guiado por la inteligencia somática, esa misma inteligencia que hace que nuestro corazón lata, de día y noche, que nuestros riñones filtren la sangre de desechos, o que el hígado tome las sustancias necesarias para reconstruir el cuerpo y sus funciones y neutralice las sustancias tóxicas ingeridas.
Esos mismos órganos, al no tener que trabajar en la digestión y asimilación de alimentos, recanalizan su energía hacia los procesos de curación. La inteligencia somática modifica el reparto energético en el organismo, canalizando la energía hacia las zonas donde la desintoxicación y curación son más necesarias.