EL AYUNO RESUMIDO, AYUNAR PARA CURAR
02. EL AYUNO EN LA HISTORIA
Pedro Laín Entralgo, gran especialista en Historia de la medicina y en Antropología médica, escribe: “A comienzos del siglo XIX... vigente desde los hipocráticos, la restricción alimentaria en las enfermedades agudas seguía siendo la regla...”
Hipócrates, según el Dr. Honorio Gimeno, uno de los médicos naturistas más reconocidos de nuestro país, “preconizó la utilización del ayuno, el pan integral y las frutas y hortalizas crudas y aconsejó que en cuestiones de alimentación se atendiese al instinto del enfermo. En lo fuerte de la enfermedad, conviene alimentación muy débil o la supresión absoluta de todo alimento. En las diarreas intensas la ingestión de manzana cruda. En invierno y en primavera, se puede comer más que en verano y en otoño. Cuando se tiene fiebre, el mejor alimento es el jugo de frutas. Si un enfermo se ha adelgazado bastante por enfermedad larga, no tiene que comer demasiado para recuperarse antes, sino que ha de hacerlo con precaución. Cuando la enfermedad no es muy importante y evoluciona en sentido favorable, el médico no ha de emplear muchos remedios; es mejor que actúe la fuerza vital natural, a ser posible, por sí sola. Dicha fuerza se conoció después en versión latina como “vis medicatrix naturae”.
En el siglo XVII, el ilustre físico Paracelso llamaba al ayuno “el gran remedio”.