ARTROSIS
12. EL CUELLO
Las posturas del cuello manifiestan y transmiten muchos estados de ánimo: la flexión del cuello en la tristeza, timidez, decaimiento, depresión o preocupación, El estiramiento excesivo del cuello nos indica orgullo, defensa ante el mundo, supervivencia para no “caerse”, miedo a abandonarse. Su rigidez indica rigidez personal, control excesivo, alerta. No olvidar que el cuello interviene en muchos movimientos: gesticular, afirmar o negar, reír, reñir,...
En un libro clásico de Medicina Interna, el Farreras-Rozman leemos: “En los dolores cervicales crónicos persistentes, más frecuentes en las mujeres, que responden mal a los analgésicos, es muy probable que entre las causas existan otros factores más importantes que la propia artrosis, como los psíquicos, laborales, posturales, musculares o de ligamentos”. En el libro de la Sociedad Española de Reumatología leemos también “Actúan en los dolores cervicales los estados de tensión emocional: histeria, ansiedad y a veces la simulación”. Estos escritos son un apoyo más a lo que hemos indicado hasta ahora.
Al afectarse y comprimirse una raíz nerviosa cervical se produce dolor que afecta también al brazo y a la mano, produciendo con frecuencia sensaciones de acorchamiento, quemazón, frialdad y hormigueos en las manos y en los dedos de las manos. De hecho cuando existen problemas en las manos hay que descartar los trastornos de las vértebras cervicales.
La postura boca abajo al dormir puede aumentar el dolor en la zona cervical al permanecer el cuello en torsión.